Crisis en Venezuela
Maduro, un "aliado" incómodo para los gobiernos latinoamericanos
lunes 06 de mayo de 2013, 12:29h
Al cumplirse tres semanas de las elecciones presidenciales en Venezuela y dos meses de la muerte del presidente Hugo Chávez, las aguas siguen revueltas en la política del país suramericano, a causa de la crisis institucional que sufre, tras la celebración de unos comicios salpicados de polémica, y cuyas sombras comienzan a sembrar serias dudas dentro de los gobiernos latinoamericanos.
Pese a contar con el apoyo de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), el Mercosur e incluso la Organización de Estados Americanos (OEA), a medida que pasan los días, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, más que asentarse en el poder y calmar la tensión política que vive el país a raíz de las elecciones generales del 14 de abril, comienza a sembrar serias dudas entorno a su legitimidad como jefe de Estado, o ese es el dilema que comienza a plantearse sobre el escenario de las principales democracias latinoamericanas.
Venezuela se encuentra inmersa en una crisis institucional tras los comicios de hace tres semanas, en los cuales Maduro fue declarado como ganador por un estrecho margen de 225.000 votos sobre el líder opositor Henrique Capriles. Un triunfo que el representante de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no reconoce, por asegurar que hubo fraude electoral, cuyas presuntas pruebas del mismo, comenzaron a circular desde el jueves por los curules de los parlamentos latinoamericanos.
El mandatario peruano, Ollanta Humala, ha sido el primero en ser víctima del serio dilema que plantea Maduro para la estabilidad de la región.
Tanto la prensa como el Parlamento de ese país, ha criticado con dureza al mandatario y arremetido directamente contra el Gobierno venezolano, que hoy encabeza el sucesor del fallecido Hugo Chávez, sobre todo a raíz de su reacción ante unas declaraciones ofrecidas la semana pasada por el titular de Exteriores, Rafael Roncagliolo, al sugerir que los países de la Unasur,- cuya presidencia protémpore recae sobre Perú-, emitieran un pronunciamiento que solicitara al Ejecutivo de Caracas "tolerancia y diálogo" en su país.
Petición que Maduro interpretó como un acto, según sus propias palabras, de “injerencista”, amenazando al Gobierno de Humala con llamar a consultas a su embajador en Lima. Un incidente que el propio heredero del chavismo tuvo que desdecirse y dar por “zanjado” este domingo, ante el fuerte malestar que este generó en los representantes de la política peruana, que aparcaron sus diferencias para cerrar filas a favor de su canciller, pidiendo unánimemente y sin remordimientos, la retirada del embajador de Perú en Caracas.??
"Apoyamos declaración del canciller Roncagliolo y pedimos llame a nuestro embajador en consulta", señaló el secretario general de Perú Posible, Luis Thais, en un mensaje en la red social de Twitter.??Por el mismo medio virtual, el secretario general del Partido Aprista Peruano (PAP), Jorge del Castillo, aseguró que su partido demandaba el retiro del embajador de Perú en Venezuela. "Rechazamos las palabras de Maduro", enfatizó.??
Por su parte, el congresista Víctor Andrés García Belaunde, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del parlamento, aseguró que Roncagliolo no se había entrometido en asuntos internos de Venezuela y recomendó no responder "afirmaciones destempladas".?
"El canciller ha hecho una declaración dentro de un marco de amistad y no entendemos ni comprendemos este tipo de reacción; no debemos caer en este tipo de provocaciones, solo se debe explicar las afirmaciones del canciller y nada más", declaró a la agencia oficial Andina.??
La legisladora Lourdes Alcorta, de la Alianza por el Gran Cambio, también manifestó su indignación por la decisión de Maduro y dijo: si "quiere llevarse a su embajador en Perú por las declaraciones del canciller Rafael Roncagliolo, nosotros le pagamos el pasaje de ida sin retorno".?"Todos, hay que avalar al canciller como nunca y no hay que darle tanta importancia a ese señor (Maduro)", enfatizó.??
El congresista Octavio Salazar, representante de la fujimorista Fuerza Popular, se sumó al respaldo a Roncagliolo y a los pedidos para que se llame a Lima al embajador peruano.
Si bien Perú ha sido el epicentro de este terremoto político, la onda expansiva del "efecto Maduro" comienza a sentirse en otros gobiernos latinoamericanos, en especial el del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que experimenta un declive en sus índices de popularidad.
El exjefe de Estrado de ese país, Andrés Pastrana, pidió al mandatario "romper” su “silencio", a raíz de las últimas acusaciones de Maduro, contra el expresidente Álvaro Uribe, que le acusó en cadena nacional de radio y televisión, de urdir un plan para matarlo.
A través de una carta, Pastrana le dice a Santos que deponiendo las rencillas personales y diferencias políticas "debe romper el silencio que ya raya en la complacencia ante esta grave sindicación a quien ha ostentado la más alta dignidad de la Nación".??
El viernes pasado Maduro tildó a Uribe de "asesino" y de dirigir un plan para matarlo, mediante paramilitares que están intentando entrar en territorio venezolano con ese fin.??A juicio de Pastrana, si el Gobierno no se pronuncia "se corre además el riesgo de que el proceso de paz, construido sobre el aval del señor Maduro, quede como rehén en sus manos y Colombia expuesta a indignidades y agresiones como las que hoy admite en silencio el señor Presidente".?
Esta misiva se une al pronunciamiento del abogado del expresidente Uribe, Jaime Granados, quien dijo que acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para pedir protección para el exmandatario ante tales acusaciones.??
Ni siquiera las buenas relaciones del Gobierno de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, con el chavismo le hace inmune a las críticas de la crisis venezolana, la cual coincide con uno de sus momentos de mayor debilidad política desde que está en el poder.
Este viernes el diputado argentino del partido Alianza PRO, Julian Obiglio, presentó tres proyectos de resolución para rechazar, las agresiones de las que han sido víctimas los representantes de la oposición venezolana en el Parlamento.
Obiglio manifestó que Argentina “debe repudiar las violaciones democráticas que está realizando el régimen venezolano”. Por lo que instó a la suspensión del Venezuela dentro del Mercosur y el reingreso de Paraguay, país que considera al presidente Maduro “persona non grata”, por su supuesta "injerencia" en julio pasado, en la crisis que conllevó a la destitución del mandatario Fernando Lugo. ?
“No es posible que dentro del Mercosur esté suspendido un país como Paraguay que mantiene los valores democráticos y ha dado un ejemplo institucional, y permanezca Venezuela que viola sistemáticamente todos los principios que debe respetar cualquier democracia”, declaró el diputado, quien a su vez representa a la Argentina en el Parlamento del Mercosur.
“No podemos consentir que estas cosas sigan ocurriendo; la violencia y la falta de diálogo político, propia de regímenes totalitarios, está instalada en nuestra región y debemos hacer nuestros mayores esfuerzos en ponerle fin en forma pacífica y democrática. Nuestro parlamento debe expresar un claro repudio frente a estas cuestiones”, concluyó.