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crónica económica

Ni bajar impuestos ni contrato único

lunes 13 de mayo de 2013, 22:23h
El programa del Partido Popular. De ser la plataforma del principal partido de la oposición, de la formación que arrasaba en las encuestas, ha pasado a convertirse en un documento maldito, un instrumento en manos de malvados que no quieren que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salga airoso de su política económica. Primero la presidenta del PP en Madrid, Esperanza Aguirre, pide que el PP aplique su programa. Y ahora es nada menos que la Comisión Europea. Que ha ido incluso más allá. No se trata ya de no subir los impuestos, sino de bajarlos.

La tasa media del Impuesto de Sociedades en el mundo es del 24,4 por ciento, que es ya considerablemente alta. En España, una empresa puede superar esa media en diez puntos. La Comisión Europea considera que España, no para agravar el problema del déficit sino para atajarlo, podría rebajar los impuestos que recaen sobre algunas empresas. Es más, lo que ha dicho el gobierno comunitario es que España podría aprovechar el mayor margen que le ha concedido para cumplir con el déficit para replantearse la posibilidad de cumplir con su programa. La secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, ha dicho que “de ninguna de las maneras”. Dado que la Comisión Europea nos ha otorgado dos años de margen adicional, podemos suponer que el Gobierno no rebajará los impuestos en los próximos dos años “de ninguna de las maneras”.

Lo cual es un hecho muy desgraciado, porque los inversores, los empleados, los empresarios, los ahorradores, todos sabrán que tendrán que pagar altos impuestos hasta el final de la legislatura. Y es desgraciado no ya por el hecho de pagar, sino porque si prevaleciese la idea de que los impuestos van a bajar, podrían adoptar algunas decisiones, favorables al crecimiento, que ahora no tendrán lugar.

La Comisión Europea hace esa propuesta, porque el nudo de la recuperación española está en nuestro mercado de trabajo. Unos menores impuestos favorecerían la creación de empleo, tan necesaria, también por motivos fiscales. Pensando también en ese nudo, pero con una mirada más directa, la CE también ha propuesto un contrato único para España.

Es una propuesta atractiva, porque seguramente contar con más de 40 modalidades de contrato no es lo que más facilite el encuentro entre empresarios y trabajadores. Pero un contrato único para todos, o carece de condicionamientos importantes para ambas partes o sería una peor solución para el desempleo. La propuesta más seria en este sentido es, seguramente, la de Fedea. Proponía una indemnización por despido baja, pero creciente, hasta unos niveles hoy un poco sorprendentes: 33 días de indemnización por año trabajado. También contaba con un sistema “bonus-malus” para que las compañías con una mayor rotación paguen mayores cotizaciones sociales.

No está claro que esta sea la solución, pero la Comisión Europea habla de un contrato sólo para empleados temporales e indefinidos, de carácter “abierto”. Lo que parece plantear, pues los detalles se los han ahorrado, es una nueva flexibilización del mercado laboral español.
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