Rusia oxigena a Siria con armamento
domingo 19 de mayo de 2013, 12:42h
El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, acusaba ayer a Rusia de alargar la guerra de Siria con la venta de misiles de crucero y antiaéreos al Gobierno de Bashar al Assad. A ello hay que añadir el apoyo explícito prestado por Irán y su “agente” en la zona, Hizbolá, así como el más que posible uso de armas químicas. Nada nuevo, por otra parte. Desde el inicio del conflicto, el ejército de Bashar al Assad ha contado en todo momento con armamento e instructores rusos -también iraníes-.
Dicho conflicto ha provocado ya unos daños al país de los que tardará mucho tiempo en recuperarse. Nada volverá a ser igual, con o sin Bashar al Assad, aunque su futuro al frente del país se antoja una posibilidad poco realista. Y Rusia lo sabe, o debería saberlo.
A estas alturas, resultaría muy poco viable sostener en el poder a alguien que ha sumido a Siria en una guerra fratricida que se ha cobrado ya más de 60.000 víctimas y un número indeterminado de desplazados. Moscú se empeña en mantener a su principal aliado en la zona, sin calibrar que el rechazo que genera entre sus propias gentes le convierte en un títere devaluado. Si la oposición sigue su avance y logra derrocarle, no olvidará de qué lado estuvo Rusia. Y eso es algo que Putin debería valorar, antes que seguir armando a un genocida.