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Crítica de arte

Sorolla: el color del mar

miércoles 29 de mayo de 2013, 17:41h
La exposición Sorolla: el color del mar organizada por el Museo Sorolla reúne 66 obras procedentes de sus fondos, entre las que figuran piezas que nunca antes han salido del almacén. Como bien apunta su título, la muestra centra la atención en la obsesión que despertó en el pintor valenciano el tema del mar, la playa, la visualidad del agua y, sobre todo, el efecto de la luz sobre dichas superficies, al tiempo que demuestra su gran manejo del color.
El mar fue un tema constante en la magna obra de Joaquín Sorolla. Lo demuestran las 66 obras que ha reunido el Museo Sorolla en la exposición Sorolla: el color del mar, en la que pueden verse obras que nunca antes han salido del almacén de este museo, entre ellas un autorretrato y estudios del natural.

Si el agua y el efecto de la luz en ella fue un motivo de experimentación para el pintor, también lo fue el color en todas su variantes, algo que responde a su gran capacidad de observación; virtud propia de los artistas.

Marina, cuadro pintado por Sorolla a los 17 años, a partir de una concepción académica, difiere del resto de obra expuesta en la muestra, lo que da cuenta de cómo cambió su forma de observar el mar durante toda su trayectoria variando la pincelada desde campos de color uniformes a trazos fragmentados.

Tomando como punto de partida esta pintura de la adolescencia, se percibe de qué forma la progresión de Sorolla le llevó a flirtear con las vanguardias y, por tanto, a formar parte de la pintura moderna, aunque con los reparos propios de un artista que no se relacionó plenamente con ellas y que se mantuvo fiel a su idea de pintura, en la que el naturalismo era un pilar fundamental.

Las tonalidades del mar y el reflejo de las barcas y de los cuerpos en el agua son una constante en las obras enmarcadas en esta temática llegando incluso a adoptar un aire cercano a la abstracción en algunas de ellas como ocurre en Nadadores, pintado en las playas de Jávea.

Su percepción de la naturaleza es el fundamento que hace posible esta muestra, que refleja la capacidad del artista para trabajar con la luz y sus intentos por abordar los reflejos provocados por ella, ya sea de objetos sobre el mar o de figuras sobre la arena.

Conocidos fueron sus viajes por España y a otros países como también su predisposición a pintar bajo cualquier circunstancia, algo que le llevó a desarrollar una técnica muy rápida que le permitió captar la esencia de una escena que se hacía pasajera a los ojos del artista, ya fuera por su propio estado de ánimo o por la intensidad de la luz del momento. Sus cuadros dedicados a la Cala de San Vicente en Mallorca demuestran esta percepción diferenciada de una misma vista bajo distinta luz.

Igualmente interesante resulta comparar su colorista y luminosa visión de las playas del Levante como en Saliendo del baño con la que le despertaba las de San Sebastián, de cielos encapotados y colores fríos.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Sorolla, Madrid.

Fechas: del 24 de mayo al 20 de octubre.

Horario: de martes a sábado de 9:30 a 20:00 horas / domingo y festivos de 10:00 a 15:00 horas / lunes cerrado.

Entrada: 3 euros.
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