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crónica económica

Montoro lee en secreto a Arthur Laffer

martes 28 de mayo de 2013, 23:04h
¿Qué hay que subir impuestos en plena recesión? Pues… Bueno, aquí Cristóbal Montoro habrá tenido que emplearse a fondo. Ni siquiera puede acudir a John M. Keynes, y sus seguidores, pues lo que recomendaba el keynesianismo en una tesitura como la actual era exactamente contraria. Por un lado, no temer al déficit público como al lobo feroz. Y, por otro, dejar que éste agrande su boca, como la del lobo, rebajando los impuestos. De modo que Montoro se habrá quedado repasando sus apuntes intentando dar con alguna escuela que justifique su política. Si sus esfuerzos son inútiles, seguro que algunos compañeros políticos políticos le encuentran referencias más a propósito.

Mientras resuelve esta cuestión, tiene otras no menos importantes que se le acumulan. Una de ellas no es una cuestión, sino la cuestión: la del déficit. Tenemos nuevos datos. El Estado se ha gastado 25.007 millones más de lo recaudado en abril, lo que arroja un déficit público del 2,38 por ciento. Es casi un punto porcentual más que el registrado en los tres primeros meses del año, del 1,42 por ciento. Es decir, que en un mes se le han descabalado los planes. De seguir así, desde luego, el Estado no cerrará el año con el déficit del 3,7 por ciento que tiene fijado como límite para 2013, y arrastraría por sí solo al déficit global por encima del 6,3 previsto.

¿Cómo es posible que la realidad sea tan injusta con los designios del ministro de Hacienda? Hay una explicación. La economía languidece. Eso hace que ciertos gastos automáticos asociados a la crisis, como gastos sociales, crezcan. Y la alocada carrera del gasto también tiene un coste financiero. Y la menor actividad también hace que los impuestos pierdan efectividad recaudadora. El IRPF ha recaudado un 7 por ciento menos. El IVA ha recaudado un 9 por ciento menos.

¿Por qué ocurre? Vamos a los datos. El PIB cayó durante los tres primeros meses del año un un -0,5 por ciento, después de haberlo hecho un -8,0 por ciento en los tres últimos de 2012. Es decir, que hay una profundización de la crisis. Esto coincide exactamente con el aumento del IVA, que se produjo en septiembre. Es decir, el aumento de impuestos ha tenido efectos negativos sobre la recaudación.

Arthur Laffer y su famosa curva, escrita un día sobre un papel en un restaurante. Esa idea ya la había adelantado Ludwig von Mises en 1949. Pero todo el mundo la conoce como la curva de Laffer: Hay un punto a partir del cual el aumento de los impuestos tiene tales efectos sobre la economía que en lugar de aumentar la recaudación, la reduce. A Montoro se le han olvidado las enseñanzas de Mises-Laffer, y ahora las lee, pero a escondidas.

Cuadernos de pensamiento político es la revista de la Fundación Faes. Faes es la reserva aznarista del Partido Popular; reserva, sí, como la de los indios. Allí le gustaría a Montoro entrar como Andrew Jackson, aunque lo más probable es que saliese como el General Custer. En su último número, el 38, incluye un artículo de Arthur Laffer, titulado “Un marco fiscal orientado al crecimiento económico”. En ese marco, huelga decirlo, no encaja el retrato de Montoro. Y este lunes el diario El Mundo llevó a su portada al economista, diciéndole al Gobierno que lo que tiene que hacer es bajar los impuestos. Lo que había dicho días antes el ex presidente José María Aznar. Este miércoles, Montoro volverá a leer a Laffer en los periódicos. A leer, a leer.
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