IU, en contra de la ley
viernes 31 de mayo de 2013, 23:41h
Cayo Lara hacía pública esta semana su determinación de apoyar el “derecho a decidir de Cataluña”. Izquierda Unida abraza así los postulados nacionalistas, algo impensable en un partido de implantación nacional, de izquierda e internacionalista, pero que parece dispuesto a sacrificar ciudadanos por territorios. De un tiempo a esta parte, esta formación ha radicalizado considerablemente su discurso, rozando en ocasiones tanto el mal gusto como la transgresión de la ley. Cuando el disidente Oswaldo Payá perdió la vida en un “accidente” de circulación en Cuba, la única valoración de Cayo Lara fue aseverar que esa muerte “no le decía nada”, ya que se trataba “simplemente de otra muerte más en la carretera”. Durante los incidentes en las inmediaciones del Congreso, se han poscionado claramente a favor que quienes vulneraban la legalidad vigente y en contra de la Policía, a la que ha acusado permanentemente de brutalidad. Todo ello viene, además, precedido por una incendiaria dialéctica en lo que se refiere a movilizaciones callejeras contra el Gobierno y Europa.
Si lo que pretende Izquierda Unida es enarbolar la bandera de la radicalidad, lo está consiguiendo, pero en una dirección contraria a su propia ideología. Amparados en las buenas expectativas de voto fruto del desbarajuste que vive el PSOE y del descontento de un cierto sector de la sociedad, la formación de Cayo Lara adopta cada vez posicionamientos más irresponsables. Parte de esa intención de voto es prestada: por un lado, de los desencantados del PSOE., y por otro, de gentes cuya única pretensión es la de dar un voto de castigo.
Si lo que quiere IU es ayudar a resolver los problemas de España, debería empezar por no romperla. ¿Derecho a decidir?: nadie, o pocos, lo cuestionan. Sin embargo, no es eso lo que de verdad está en debate. Lo que realmente se discute es el sujeto de soberanía, que es otra cosa. Que el señor Lara se lea la Constitución, para que tenga presente que el sujeto de la soberanía es el pueblo español en su totalidad, y no sólo una parte. Y, por otro lado, si de partes se trata, ¿de qué parte? ¿Por qué se parte de Cataluña o Andalucía y no por provincias o comarcas? Todo es posible y todo es discutible, pero partiendo de la legalidad vigente. Las leyes están para cumplirse, no para conculcarse. Y menos aún cuando se es representante público.