crónica económica
¿Y si le quitamos a los bancos el poder de crear crédito?
lunes 03 de junio de 2013, 21:09h
Alex Bridle ha escrito un interesante artículo para The Corner, esa página en inglés, financiada por grandes empresas del Ibex, escrita para los inversores internacionales. Ese texto hace una propuesta interesante. Parte de una contradicción que es real, si se plantea en los justos términos. Habla del Reino Unido, pero eso es lo de menos. Dice que por un lado todos quieren que vuelva a fluir el crédito y por otro se reconoce que el crédito es lo que produjo la crisis actual. En realidad lo que produjo la crisis es el exceso de crédito.
Ese exceso está en manos de los bancos. Los bancos son entidades privadas. Luego el problema, nos dice el autor, es del libre mercado en el ámbito financiero. Como hablamos de economía de mercado, el autor se acuerda de Friedrich A. von Hayek y su celebérrimo Camino de servidumbre, que inspiró siendo muy jovencita a Margaret Thatcher. Decía Hayek, según el autor, que “sólo los gobiernos pueden asegurarse de la organización de ciertas instituciones, como el dinero, los mercados y los canales de información”. Por supuesto, Hayek ni dijo ni quiso decir eso, ni mucho menos. No lo dijo ni en el menos liberal de todos sus libros, que es ese Camino de servidumbre.
A partir de este error, Bridle se ve con fuerzas para cometer otros, no menos importantes. Pues utiliza al pobre Hayek para justificar una propuesta llamada Positive Money, o Dinero positivo. Puesto que los bancos han creado un exceso de crédito, le quitamos por completo su facultad de crearlo y se lo damos a un comité independiente. Nosotros, en España, sabemos cómo funcionan los comités formados por políticos al mando de entidades financieras. Cualquier lector de la prensa internacional sabe lo que significa la palabra “Caja”, al hablar de nuestro sistema financiero.
“El Comité”, dice el autor, “tendría la capacidad de crear crédito a partir del dinero sólo para que se utilice para ciertos propósitos, como el préstamo a las empresas”. Problema solucionado.
Sólo que, claro, el problema no está solucionado. Primero porque ya sabemos qué puede ocurrir cuando unos políticos gestionan el crédito. En este caso, además, sería el crédito de todo el país, no sólo el de una Caja. El problema son los incentivos a que se enfrentan ellos. Pero a él se añade otro: el del conocimiento de cuáles son los proyectos más productivos y cuáles no lo son. Los bancos se dedican profesionalmente a ello. Y les va su rentabilidad en ello.
Es curioso que el autor cite ese libro de Hayek y no La desnacionalización del dinero. O Precios y producción, donde explica los efectos que tiene un exceso de crédito sobre la estructura productiva. Tanto el propio Bridle como sus lectores habrían ganado en entendimiento.
Un problema del análisis de Bridle es que identifica la actuación de los bancos con el libre mercado. Sin entrar en otras disquisiciones, los bancos actúan bajo la batuta de un órgano de planificación, que es el banco central. No hay aquí economía de libre mercado. Una propuesta que sí limitaría la capacidad de crear crédito de los bancos y que sería compatible con la economía de mercado sería eliminar el banco central, y fijar que los préstamos que hacen los bancos tengan, para esa cantidad, el mismo plazo que los fondos que reciben. Es decir, que si reciben dinero a la vista, se mantenga como tal. Y si reciben depósitos a tres meses, podrán prestar con ese plazo. Y para financiar operaciones a largo plazo, tendrán que recibir fondos también a largo plazo. El problema de la banca, en la actualidad, es que presta a largo plazo, con fondos a corto plazo. Es decir, que concede hipotecas con depósitos a la vista. Y ahí está el germen de nuestros problemas.
Todo ello, sin necesidad de crear un comité.