“Tenemos que pensar dónde estábamos un tiempo atrás, cómo era la reacción de los mercados. Algún tiempo atrás había un drama sobre la situación de España”. Estas palabras pertenecen al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y las ha dicho junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Pero ese “drama” al que hace referencia está en su desenlace, y hay un motivo para ello: “Las autoridades españolas han transmitido convicción en términos de controlar los gastos, que es esencial, pero también en términos de empezar y proseguir con determinación algunas reformas para su competitividad”.
Barroso exagera, claro está. Al gobierno le ha faltado convicción. No perdamos la perspectiva. Tras los excesos del boom, la economía tiene que ajustarse. Es decir, lo hará quiera el Gobierno o no. El objetivo es que ese gobierno no entorpezca esos ajustes automáticos: Caída de los salarios (las trabas del gobierno llevan al paro masivo), caída del consumo, superávit de la balanza comercial, mayor competitividad y superávit en la balanza de pagos… Son procesos que ocurrirán si el gobierno no lo echa todo por la borda con la inflación. Afortunadamente, la espita de la inflación no está en manos de Rajoy.
Los datos de que ese ajuste se está produciendo se suceden mes a mes. Los del paro, que glosamos este martes, son un claro ejemplo: En un contexto de caída de los salarios, la creación de empleo se acelera. El sector servicios está mejorando, y lo refleja
el PMI de servicios, recabado por Markit. Ha subido de los 44,4 puntos a los 47,3 en mayo. Es el vigésimo tercer mes consecutivo que indica contracción, como todos los datos que quedan por debajo de 50. Pero es también el mejor dato en 23 meses. Pero el pesimismo de los últimos comentarios de los analistas de Markit está dando paso a un tono completamente distinto: “Siguiendo de una tendencia similar del PMI manufacturero, puede que estemos empezando a ver la luz al final del túnel”. Y dice que es fundamental que se produzca una mejora en el contexto del euro, para que eso se confirme.
Pero como dice el
Financial Post, hay signos de mejoría en ese ámbito. Se basa, precisamente, en el análisis de los PMI de la eurozona y de las economías europeas. Por simplificar, nos quedaremos con el
PMI compuesto de la zona euro. Markit lo resume diciendo que “la desaceleración de la zona euro se ralentiza en mayo hasta su nivel más bajo en tres meses”. De hecho, la tasa de contracción lleva dos meses consecutivos estabilizándose, lo cual es un indicador positivo. No obstante, “la realidad es que la región carece de factores de crecimiento, por lo que es difícil creer que haya probabilidades de que se produzca algo mejor que una mera estabilización de la actividad económica en el futuro próximo”, según la nota.