Un amigo con sentido del humor a pesar del cirujano
jueves 06 de junio de 2013, 20:40h
Hay gente capaz de sonreír a pesar de que un señor generalmente vestido de blanco (a veces de verde) te detecte un cáncer. Pero que sea capaz de escribir un diario de sus visitas y estancias en los poco acogedores hospitales, no hay tanta. Es verdad que mi amigo es soriano, y, por tanto, fuerte. Me limito a transcribir (con autorización).
I
Llegué a las 8 a “La Paz”, hospital construido por orden de Franco para celebrar los 25 años de paz. A las 8:10 me llevan a una habitación dónde, en soez burla a mi dignidad, me obligan a vestirme con un camisón, más que de Intimissimi de la pasarela “Chueca”, esto es, abierto del cogote hasta los zapatos que guardo como último bastión de mi pudor. Me entretengo en la lectura de un libro innombrable.
A las 9 me conducen a una sala llena de aparatos impresionantes y, os prometo por mi honor, que uno de ellos era un lavavajillas al que nutrían con detergente Calgonit mediante un embudo para su relleno. Aquí un amable Dr. Anestesista me abre una vía, me pregunta por mi peso y… caigo anestesiado en profundo sueño sin darme tiempo a decirle que si había sobrante de anestesia me pusiera “para llevar”.
Este sueño es roto por unas reparadoras tortitas de una experimentada enfermera, despertándome más por su escote que por la leve agresión. Mientras dormía, el Doctor correspondiente me introduce una cámara por el culo, interesándose por mis vísceras intestinales como una supuesta “Sra. María” se interesa en el programa Madrileños por el mundo.
Regreso a la habitación y sobre las 11 llega el último Doctor, inteligente, conversador, culto e interesado en “la política”, gallego y buen médico. Me dice que tengo un pólipo grande en el final del aparato digestivo llamado colon. Me lo ha cauterizado y ha extraído pequeñas porciones para su biopsia cuyo resultado tendremos en 10 días, tras los cuales me tratarán con radio, gracias a los Sres. Curie descubridores de este elemento químico (no confundir con el aparato radio-transistor, al no haberse probado su eficacia antitumoral) como estudiamos en el bachillerato.
II
En una nueva visita el Doctor anterior me esperaba con un colega suyo, el cirujano. Hombre también muy simpático y buen profesional con el que empatizo inmediatamente, no sé si por mi natural gracejo o porque voy recomendado
Me contaron, aunque ya lo intuía, que el indeseado pólipo era malo-malo y estaba en muy mal sitio. Mi pregunta inmediata, ya la tenía preparada, fue: de verdad y sin optimistas adornos, ¿esto es de palmarla o de pelearla?. Vaya paradoja, ¡yo pidiendo la verdad!.
Con sinceridad, creo, me dijo el cirujano que hace 15 años era de palmarla pero ahora de pelearla, y rapidito. Así mañana empiezan con un escáner, TAC y bisturí y así a rebañar el puto pólipo (pp) que en la próxima entrega ya no estará. Una vez determinada y ejecutada la cirugía, me van a tener con sus cositas unos meses, periodo en que, sabedor del desenfreno que rige mi existencia, me ha dicho que podré hacer cosas puntuales pero que de currar a mi ritmo, na de na. Al decirle a mi querido cirujano “bueno tendré tiempo para descansar, leer..” sonriendo, me contestó: al principio no vas a tener ganas.
Dicho esto y sin dramas, abandoné el hospital, me compré el tan querido por mí y denostado por mis compañeros bocadillo de “morcilla de lengua” riquísimo pero de aspecto repugnante, fui a subirme mi cotización de autónomos a tope (solo se puede hacer en abril y septiembre) y a dejar de dramatizar.
III
El uno de mayo, pese a festivo y fecha señalada, me citó el cirujano en La Paz. Llegué puntual. Él llegó tarde y como visten con esa camisa sin cuello ni mangas, al parecer todos iguales no le reconocí cuando llegó. Me hizo pasar a su despacho, me dio una buena noticia, las pruebas del escáner han salido bien y no hay metástasis!!!. (yo haría revisar el escáner)… Todo bien. Así que no tengo metástasis y eso es muy importante. Es una palabra bonita, sonora con letras repetidas, esdrújula, enigmática y sobre todo el más grande de los eufemismos. En vez de decirte que tienes todas las vísceras podridas y que estás “pidiendo pista” te dicen tienes metástasis y así parece que tienes menos pobredumbre.
Como eufemismo me recuerda a la frase “tengo un piso sujeto a garantía real”. Parece que más que un piso, tienes garantía regia. Error, lo que tienes es la fea palabra hipoteca. La ventaja de la hipoteca sobre la metástasis es que aquélla suele ser más longeva que ésta.
Me dijo mi cirujano, excelente persona, y aún no estoy bajo el síndrome de Estocolmo, que me voy a conocer muchos médicos, unos 20. Oncólogos, radiólogos, cirujanos… La enfermera que me ha mandado un amigo en vídeo no la voy a contratar porque intuyo que no acabó la carrera de enfermería (de las otras carreras ha debido acabar muchas más).
El problema queda reducido a exterminar al puto pólipo (pp). Me van a dar 8 semanas de quimio/radio, después otras 8 de preparación ya que el veneno sigue haciendo efecto positivo incluso expulsado, como Bárcenas. Calculo que irán al vaciador para afilar el bisturí a principios de septiembre y una vez sajado, sobre la marcha, y hablando de fútbol mis queridos médicos decidirán dónde, cuanto y como rebañan. Son, con mi consentimiento, los que mandan.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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