Carmen Quintanilla
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 07 de junio de 2013, 20:22h
Dña. Carmen Quintanilla, independientemente de las ideas que defienda, es una política valiente de verbo claro y batallador, gran dialéctica indesmayable que no se arruga jamás, más amiga de una retórica aticista ( César ) que asianista (Hortensio), entra directamente al corazón de las cosas, al meollo de la cuestión que se plantea, sin arabescos retóricos ni adornos o arrequives. Su pertenencia al partido del Gobierno en la actual fatal coyuntura económica la sitúa en ocasiones en contextos de crítica acerba y comprensible nerviosismo social e incomodidad, pero en los que ella, lejos de soslayar la fea realidad de las cosas o de evadirse con retórica vana, entra con realismo contundente, y siempre rauda o con viveza, a las cuestiones planteadas poniendo sobre la mesa la testaruda materialidad de los números, las cifras y las normas aprobadas. No entramos, porque no es el lugar, a calificar sus ideas, pero ponderamos como notable la actividad política que no sigue el ejemplo de la avestruz que considera que cerrando los ojos a la dura realidad ésta desaparece, como los niños con cinco meses de vida que viven aún la época oral, y que creen que el objeto que ya no ven es porque ha desaparecido para siempre. Y eso es ya de por sí un valor educativo, el de enfrentarse a los problemas mediante el análisis y el trabajo esforzado, es decir, con un talante maduro.
Participante en algunas tertulias televisivas y radiofónicas, sus compañeros de tertulia, como José Antonio Sentís, dicen de ella que es siempre una mujer agradable, extremadamente amable con todos, incluyendo sus antagonistas más acerbos, y que siempre lleva muy trabajados los temas, muy currados, cosa que tampoco es muy frecuente en ese género de divulgación que es la tertulia. Y es que es evidente que el trabajo perseverante, sin desfallecer jamás el esfuerzo continuado, es sin duda su mejor virtud.
La ciudadrealeña María del Carmen Quintanilla Barba es Diplomada Universitaria de Relaciones Laborales. Profesora Mercantil, Funcionaria en excedencia del Cuerpo Superior de Servicios Autónomos, Diputada por el Partido Popular, el Partido del Gobierno, en la VII, VIII, IX y X legislaturas. Es miembro del Consejo consultivo de Naciones Unidas. Como gran experta en el Desarrollo rural de la mujer, es en la actualidad la Presidenta Nacional de la Organización No Gubernamental “Afammer” ( Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural ), que ella misma creó. Miembro de la Delegación Parlamentaria del Consejo de Europa. Vicepresidenta de la Comisión contra el Tráfico de Seres Humanos – asunto éste que la convierte en una resolutiva paladina del humanismo contra la barbarie moral y la crueldad de los hombres, y que denuncia con nombres y apellidos, siempre que tiene oportunidad, los traficantes de la carne viva, barro entenebrecible mezclado con el aliento de Dios, tanto del Norte de África ( niñas de doce años ) como del Este de Europa (algo más mayores) -. Ha sido ponente de un duro pero revelador informe sobre la situación de la mujer en los países del Consejo de Europa. También ha sido ponente de la Ley de Economía Social y de la Ley de Titularidad Compartida en las Explotaciones Agrarias. Desde luego existen diputados como la amiga de la que hoy escribimos que en contra del estúpido tópico general no paran de redactar proyectos y que ganan su pan con su esfuerzo diario.
También es vocal de la Comisión de Empleo y Seguridad Social y de la Comisión de Cooperación internacional para el Desarrollo. Está adscrita a la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y a la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales. Es Presidenta de la Comisión de Igualdad y en la actualidad es Ponente del Proyecto de Ley para el Fomento de Integración de cooperativas agroalimentarias.
Su pasión por la igualdad es casi tan grande como la que tiene por la libertad, aunque bien sabe Carmen que ésta es la única y verdadera garantía de aquélla. Conoce a fondo la política internacional, y gracias a ellos comprende muy bien las chinas hirsutas que existen en el zapato de los Derechos Humanos y de toda ética material con pretensiones universalistas. Habla como si nos estuviera diciendo: “Hay que darle la vuelta a este mundo. Empezando por una misma. Con todo cuidado pero sin miedo ( Esto del mundo, tal como va, no puede ser ).
Aunque no está en la primera línea de la dirección del PP, pertenece a ese grupo de populares que constituyen las basas sobre las que se asientan las columnas que sostienen hoy el templo octástilo del gran partido conservador español. Sin su concurso, sin la existencia de esa rebotica de gentes aún poco conocidas, todo el edificio del partido se derrumbaría como un castillo de naipes.
Debemos conocer mejor a los políticos de las reboticas, y prestar atención a sus palabras, a sus biografías. España ha padecido mucho por falta de información acerca de los que cimentaban su Estado, unos y otros. Tanto es así que ahora tiene que rescribir su historia del siglo XX, admirándonos de que no quedamos tan mal en ella ni quedan también los otros, los del otro lado de los Pirineos. España no es una cosa que se haga tan difícil cuando uno ella a la viva y rápida Carmen Quintanilla.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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