PERFIL
Griñán, el presidente que no ganó las elecciones
miércoles 26 de junio de 2013, 15:22h
José Antonio Griñán, que hoy ha anunciado su decisión de no repetir como candidato a la Presidencia de la Junta, se marchará tras haber gobernado la región más poblada de España durante siete años -si agota la legislatura- con la "espina" de no haber ganado, por tres escaños, las elecciones autonómicas.
Presidente de Andalucía desde el 22 de abril de 2009, Griñán accedió al cargo tras la dimisión de Manuel Chaves, y casi tres años después, cuando tuvo que someterse al escrutinio de las urnas en los comicios de marzo de 2012, los electores dieron por primera vez la victoria al PP, aunque sin mayoría absoluta, por lo que ha seguido gobernando gracias a un pacto con IU, una coalición inédita en esta comunidad.
Griñán, el cargo institucional de más relevancia con que cuenta el Partido Socialista en España, ha manejado los tiempos políticos imprimiendo su sello personal, lo que ha desconcertado en no pocas ocasiones a sus propios compañeros, como cuando decidió convocar en solitario las últimas elecciones andaluzas, apuesta que se ha convertido en uno de sus mayores logros políticos al conservar el poder en la comunidad.
Amante de la ópera, lector empedernido, sus rivales le achacan cierta pedantería y los más cercanos alaban su solidez intelectual y una vasta cultura.
Casi un año después de que Chaves le pasara el "testigo" al frente de la Junta, Griñán le relevó también como secretario general del PSOE de Andalucía y, desde febrero de 2012, ocupa el cargo de presidente federal del partido, un puesto que también ostentó su mentor.
Ambos ocuparon además la cartera de Trabajo, primero nuevamente Chaves -entre 1986 y 1989- y, entre 1993 y 1996, Griñán.
Profesor del Derecho del Trabajo, como Chaves, su primer cargo fue el de viceconsejero de Trabajo de la Junta en 1982, aunque su carrera política se consolidó con la llegada de su antecesor a la Presidencia de la Junta en 1990, cuando le nombró consejero de Salud y, sobre todo, a partir de 1994 cuando regresó a la política andaluza como consejero de Economía, cargo que ocupó hasta acceder a la Presidencia de la Junta.
Pero Chaves y Griñán se distanciaron sólo unos meses después de que éste alcanzara la Presidencia de la Junta, cuando quiso acabar con la bicefalia y asumir también la secretaría general del PSOE andaluz, lo que obligó a convocar un congreso extraordinario, que en marzo de 2010 puso fin a dieciséis años de liderazgo de Chaves.
La "vieja guardia" del PSOE andaluz quedó relegada y se abrió una nueva etapa en la que Griñán, alejado hasta entonces de la vida orgánica de partido, depositó su confianza en un equipo joven que, transcurrido el tiempo, tiene como cabezas más visibles a Mario Jiménez en el partido y Susana Díaz en el Gobierno.
En el último Congreso Federal del PSOE, en febrero de 2012, Griñán, que hasta su celebración mantuvo una "neutralidad activa" como él mismo la denominó, apostó por Carme Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que le convirtió, según la interpretación de algunos, en el "perdedor" del cónclave.
Pero las heridas se restañaron y el PSOE andaluz, con Griñán a la cabeza, cerraron inmediatamente filas en torno a Pérez Rubalcaba, que le nombró presidente del partido y, actualmente, la federación andaluza es la que tiene más peso dentro de la organización.
Con 67 años recién cumplidos, Griñán ha decidido no repetir como candidato y comunicarlo en un momento que ha considerado "muy bueno" pese a que, según el calendario, faltan casi tres años para las elecciones autonómicas y asuntos tan polémicos como el de los ERE fraudulentos de la Junta siguen en los tribunales.
Griñán se despide con la convicción de haber llevado "el timón de Andalucía en los peores momentos de la tormenta", como ha señalado al final de su intervención de hoy en el debate de la comunidad.