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¿Qué ocurrió realmente en Silverstone?

miércoles 03 de julio de 2013, 20:11h
No es fácil pensar en una situación peor para la imagen de una marca de prestigio que ver en directo cómo se hace añicos su producto ante la mirada de millones de testigos y la perplejidad de los clientes que, en ese preciso instante, están haciendo uso del mismo. La veterana marca de neumáticos Pirelli lo vivió durante el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1 el pasado domingo y no le ha quedado más remedio que pasar a la ofensiva, acusando a los equipos, entre otras cosas, de hacer un mal uso de las gomas que estallaron brutalmente hasta en cuatro ocasiones igual que si por allí hubiera pasado Pierre Nodoyuna con su perro Patán sembrando de clavos el verde circuito de Silverstone.

¿Qué ocurrió realmente para que cuatro pilotos sufrieran el reventón de su neumático posterior izquierdo? Como la mejor defensa es siempre un eficaz ataque, Pirelli ya ha asegurado, se supone que después de realizar las investigaciones correspondientes, que la situación fue resultado de un cúmulo de circunstancias, es decir, que se dio una concurrencia de culpas, pero, eso sí, ninguna suya. Por ejemplo, Pirelli señala como primera causa del desaguisado el montaje invertido de los neumáticos traseros. Vamos, que se colocó el izquierdo en el lado derecho y viceversa, planteándose, en consecuencia, el inmediato interrogante de cómo es posible que el fabricante no advirtiera expresamente de la correcta utilización, si es verdad, según afirma ahora, que las gomas de este año tienen una estructura asimétrica y no están diseñadas para ser intercambiadas.

Pirelli insiste en seguir echando culpas a los equipos y afirma, además, estar convencida de que las presiones utilizadas fueron excesivamente bajas o, al menos, “inferiores a aconsejadas por el fabricante”, como si, de repente, los mecánicos de los coches afectados hubieran olvidado su trabajo de años y ya no supieran ni inflar una rueda, con el riesgo que ello supone para la seguridad de los pilotos que en Silverstone, desde luego, tuvieron más ocupados que nunca a sus ángeles de la guarda. La firma italiana añade que también influyó en el desastre la adopción de un incorrecto ángulo de deriva de los neumáticos, lo que vendría a contestarse de la misma forma que la acusación referida a las presiones. Tampoco se libra el mítico circuito, porque, a juicio de Pirelli, algunos de los pianos de Silverstone son demasiado agresivos, como el situado en la curva cuatro, cerca de la cual se produjeron todos los reventones. Y, sin embargo, los pianos han sido revisados sin que, hasta ahora, nadie haya encontrado ninguna de las trampas de Pierre Nodoyuna o su peludo copiloto.

En todo caso, aunque los reventones que convirtieron la última carrera en más lotería incluso de lo que ya es de por sí cualquier Gran Premio de F1 hayan hecho que nos preguntásemos por qué demonios ocurría todo aquello, lo cierto es que este inicio de temporada ha venido, sin duda, marcado por los neumáticos. Así, para muchos, detrás de todo este lío bien podrían ocultarse los millonarios intereses de algunas escuderías, como Red Bull o Mercedes, que venían quejándose desde el primer día de que las gomas diseñadas para este año les restaban competitividad en relación a las más duras de 2012, que estaban fabricadas con kevlar en vez de con el acero de 2013. El hecho es que se trata de dos componentes muy distintos, capaces, por lo tanto, de afectar de manera sustancial al rendimiento de los monoplazas. Por ejemplo, la temperatura óptima a la que trabajan los neumáticos puede sufrir una variación de hasta 10 grados dependiendo del compuesto que se utilice. No, a Mercedes y, especialmente, a Red Bull, el cambio en las nuevas gomas no les había gustado en absoluto y en el cerrado circuito del poderoso mundo de la velocidad hay quien asegura que existían presiones de ambos equipos a Pirelli para que rectificara cuanto antes. Por eso, no es de extrañar que las primeras declaraciones de Christian Horner, nada más terminar la accidentada carrera del pasado domingo, fueran las siguientes: “Lo más lógico sería regresar a los neumáticos que funcionaron bien con anterioridad y lo cierto es que el año pasado no se produjeron estos fallos”.

No le ha hecho falta añadir nada más. Después de varias reuniones entre Pirelli y la FIA, que, por otra parte, trataban de impedir que los pilotos cumplieran su amenaza de boicotear el próximo Gran Premio por motivos de seguridad, la marca milanesa fundada en 1872 ha aclarado que para Alemania se va a proveer a las escuderías de la evolución de los neumáticos de 2013, cuya fiabilidad ya se probó en los entrenamientos libres del GP de Canadá y da respuesta a las características técnicas de Nürburg, si bien posteriormente, a partir del Gran Premio de Hungría, se introducirá una nueva gama de neumáticos que tendrán una estructura simétrica - a prueba de mecánicos que no saben dónde tienen la derecha –. De ellos dice Pirelli que “combinarán las características de 2012 con las prestaciones de 2013”. El problema es que algunos equipos, como Ferrari, diseñaron su actual monoplaza teniendo en cuenta los neumáticos Pirelli con bandas de acero de este año y no sería descabellado pensar que, en este veloz mundo donde las diferencias se miden en nanosegundos, esos equipos puedan verse perjudicados por la anunciada vuelta al pasado. Escribía un irónico aficionado en Twitter: “Lo mejor es que Pirelli pregunte a Red Bull qué tipo de neumático le gusta más y solucionamos el problema”.
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