CON CUATRO OBJETIVOS PRINCIPALES
Los expertos buscan una gran reforma tributaria
lunes 08 de julio de 2013, 07:41h
“No podemos decir que España va bien, pero sí que España va mejor”, dice Rajoy. Lo cual es probable, pero no seguro. El presidente lo ha dicho frente a Aznar, que ha vuelto a defender su idea de una reforma fiscal. Hay que estudiarla con cuidado, porque la que elija en Gobierno irá por otro lado. Por José Carlos Rodríguez
El Gobierno creó el pasado viernes una comisión de expertos para elaborar una reforma tributaria. Los objetivos del nuevo sistema tributario son, por este orden, 1) Simplificarlo, 2) Aumentar la recaudación, 3) Favorecer “el desarrollo económico, la unidad de mercado y la neutralidad fiscal” y 4) premiar a grupos sociales y favorecer el ahorro.
Que es necesario mejorar el sistema tributario es evidente. Pero no lo es tanto el cómo o, ni siquiera, el para qué. El Gobierno, en ese estilo típicamente rajoyano, pide un poco de todo. Vamos primero con el segundo objetivo. Fedea insiste en que uno de los problemas de nuestro sistema tributario es que ha propiciado que los ingresos se desplomen con el cambio de ciclo. Que tenían que caer es claro, lo que no cuadra, sigue su análisis, es que lo haya hecho mucho más que la media de nuestros socios europeos.
Pero la cuestión, después de la mayor subida de impuestos de la democracia, es si no nos habremos colocado en la “zona prohibida” de la curva de Laffer, es decir, si no se habrá afectado tanto a la evolución económica que el impacto sobre la recaudación ha sido negativo.
En términos homogéneos, los ingresos globales crecieron en 2011 un 1,1 por ciento, un 1,6 en 2012, y en los dos primeros meses de 2013 ha caído un -0,4 por ciento. En términos totales, los ingresos crecieron un 1,4 por ciento en 2011, un 4,2 por ciento en 2012, y se han desplomado un -11,1 por ciento hasta febrero de 2013. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas ha caído un -5,2 por ciento, y el IVA, un -5,9 por ciento, después de crecer un 28,4 por ciento en último trimestre de 2012, que es cuando se puso en práctica. Es decir, que al principio tuvo un claro efecto recaudador, pero no sólo se ha agotado, sino que va para atrás.
Por otro lado, el efecto sobre la producción ha sido dramático. En los tres primeros trimestres de 2012, antes de que se pusiera en marcha la subida de impuestos, el decrecimiento intertrimestral era de -0,4 por ciento, -0,4 por ciento, y -0,3 por ciento. ¿Cómo se comporta el primer trimestre con los nuevos impuestos, sobre todo un dramático aumento del IVA? Es el último del año y registra una caída del -0,8 por ciento, con una nueva caída en el primero de 2013 del -0,5 por ciento. Por lo que se refiere a la ocupación, la caída en el primer trimestre de 2013, de -85.000 personas, no tiene parangón en toda la crisis, ni siquiera en 2009, cuando cayó la mitad.
Luego cualquier reforma política que 1) quiera aumentar la recaudación y 2) fomentar la actividad, tendrá que ir en un sentido opuesto al que ha elegido el Gobierno: Bajar los impuestos, y no subirlos.
Lo de simplificar el impuesto es bueno. También es cierto que se puede simplificar muchísimo y que, aún así, seguiría siendo un sistema complicado. Y más que distribuir prebendas entre grupos sociales, la cuestión sería descargar la fiscalidad sobre el trabajo, con menores cotizaciones sociales e IRPF, y recalar más, proporcionalmente, en el consumo. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, no gravar el ahorro, que es el camino a la acumulación de capital y a la riqueza. Veremos por dónde va la reforma.