RESEÑA
Jordi Soler: Restos humanos
domingo 14 de julio de 2013, 14:36h
Jordi Soler: Restos humanos. Mondadori. Barcelona, 2013. 192 páginas. 17.90 €. Libro electrónico: 11,90 €
A un periodista especializado en historias extravagantes le encargan escribir la historia de “El Santo”, un individuo llamado Empédocles, una suerte de Jesucristo Superstar, provisto de la túnica de rigor, de la moderación, célibe y abstemio, hijo de un párroco amante de las mujeres, del anís, hermano de un político empeñado en hacer lo que sea necesario para ir escalando posiciones en el poder. El narrador, es decir el periodista, se acerca a uno de los mercados donde suele predicar -cosas como “la fruta es más importante que el dinero”, “La carne que más vale es la tuya y la de tus semejantes, que todavía está viva”-, encontrarse con sus seguidores y detractores con los que en más de una ocasión debe enfrentarse, pues le lanzan cosas, e incluso una vez le agarran sus partes.
En pocas páginas este hombre pasa de loco desfachatado, de patético, de solamente un excéntrico a ser un ser una persona digna con una misión imposible, o sea, cambiar a la gente para bien -su misión en el mundo-, una tarea irrealizable por que el mundo donde lo pone el autor es bien parecido a este, a cualquier ciudad, donde gana la corrupción, donde todos, incluso este santo, se quebranta, aunque no quiera. Termina siendo cómplice de una mafia que trafica órganos.
Lo más relevante de esta novela, que se lee bastante bien, muy rápido, sin dejar de lado la profundidad, con un sentido del humor e ironía que a ratos sobresale, es que plantea una historia social y moral potente, a partir de un personaje mesiánico que primero nos parece inverosímil, luego cualquier hombre, rodeado de fieles que buscan la salvación o simplemente una verdad que escuchar. Pero se insiste demasiado en demarcar la contemporaneidad, en decir, que se trata de un santo laico en pleno siglo XXI, en plena era Google, donde la gente encuentra más respuestas en la barra del buscador que en cualquier fe, devotos del IPhone, de la tecnología. Parece un exceso o lo que es peor, una treta para hacer atractiva la novela, porque sin nombrar todo lo que acabo de decir sigue siendo igual de interesante o tal vez más interesante, en el sentido de que esos adornos no constituyen nada importante al lado de la corrupción, las mafias, los sicarios, la clase política inescrupulosa.
Restos humanos, del escritor mexicano, afincado en Barcelona, Jordi Soler, además de referirse los órganos del cuerpo, al tráfico, nos sugiere que tal vez lo que queda de la constitución moral, espiritual, política, es apenas nada. O que cualquier altruismo o buena fe, venga del área del poder que venga, es, desde siempre, una farsa. Entre leerla y no leerla es mejor leerla, ojalá pasando de largo la maña formal para expresar “el aquí y el ahora”.
Por Gabriel Zanetti