CRÓNICA SALVAJE
El escarabajo que conquistó a los primeros pobladores ibéricos
lunes 15 de julio de 2013, 14:46h
El uso de los escarabajos género ‘Berberomeloe’, conocidos popularmente como aceiteras, en la medicina de la época, permitió la integración de estos animales en la sociedad peninsular.
El uso medicinal de estos escarabajos del género ‘Berberomeloe’, permitió su integración en la cultura de los pueblos nativos de la Península. Estos insectos, cuya utilidad es recordada aún en zonas rurales, integraban el paisaje antes de la llegada del hombre moderno, según informa el CSIC.
Un estudio liderado por investigadores de este organismo asegura que los usos medicinales de los escarabajos conocidos popularmente como aceiteras permitieron su integración en la cultura de los primeros peninsulares. El trabajo, que aparece publicado en la revista Journal of Ethnopharmacology, demuestra que estos insectos ya formaban parte del paisaje mucho antes de la llegada del hombre moderno.
“Nuestro estudio demuestra que el uso de estos insectos con fines medicinales en humanos y en el ganado se ha venido realizando en la Península a lo largo de toda la historia. El trabajo tiene una relevancia especial, ya que realizamos una aproximación novedosa al combinar metodologías procedentes de disciplinas tan dispares como la sistemática molecular y la etnología”, explica el investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales Mario García París.
El trabajo también interpreta dichos populares de cariz religioso. En muchos pueblos, haciendo un juego de palabras con cura, recuerdan pronunciar esta frase cuando aparecía uno: “Cura, curato, si no me das misa, te mato”. “Esto demuestra que el conocimiento de sus propiedades medicinales se ha transmitido verbalmente durante generaciones. La diversidad de tradiciones y nombres vernáculos, que ascienden a casi 30, sugiere un amplio reconocimiento cultural en zonas rurales”, añade el investigador del CSIC. Asimismo, los científicos han llevado a cabo un análisis filogenético de la diversidad de ADN mitocondrial de las aceiteras. Los resultados indican que las dos especies del género Berberomeloe (majalis e insignis), se separaron durante el Mioceno (hace entre 23 y 5,3 millones de años), según informa el organismo científico.
“La investigación tiene implicaciones desde un punto de vista etnológico, pero también biológico. El reconocimiento de la relevancia de este grupo de insectos en el desarrollo cultural de los pueblos nativos pone de manifiesto la existencia de un conocimiento de la naturaleza mucho más profundo de lo que habitualmente se considera. Este legado, parte del patrimonio cultural europeo, está desapareciendo demasiado rápido, en paralelo a la pérdida de las técnicas agrícolas tradicionales”, señala García París.