Rubalcaba le ha hecho un favor a Rajoy: mejor el Parlamento que la Audiencia
José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 17 de julio de 2013, 20:20h
Si tenemos en cuenta que las consecuencias penales de lo denunciado hasta ahora por Bárcenas tienden a cero, salvo para él mismo (si no media el improbable milagro de un juez justiciero que logre demostrar que la financiación irregular del PP ha sido a cambio de concesiones públicas y, por tanto, cohecho) nos queda sólo la variante política, el juego del poder. Es decir, cómo derribar el actual y cambiarlo por otro. No más puro (porque aquí cada uno tiene su historia), pero sí diferente.
Es decir, a Rajoy no le van a meter en la cárcel. Ni aun dando como verdad todas las barcenadas, da para eso, entre cantidades fiscalmente exentas y prescripciones varias. Pero existe una posibilidad, aunque remota, de que él mismo resigne. Y por eso, el debate ha cambiado vertiginosamente en pocos días. De ser noticia la papelería barceniana o barcenesca, sus anotaciones, sus acusaciones, su pen drive, lo que ahora es importante es el combate Gobierno-Oposición.
Es decir, moción de censura, sí o no. Qué tipo de moción y con qué candidato. A quien conviene. O quizá cuestión de confianza del propio Rajoy. E, incluso antes de ambas, explicación pura y simple de Rajoy en el Parlamento antes de que el verano deje tostarse al sol los papeles de Bárcenas, o les pegue un remojón mientras él mismo se cuece a fuego lento en Soto del Real, digo en la prisión y no en la villa.
Aunque parezca lo contrario, este terreno, el político, es el más beneficioso para Rajoy. Rubalcaba le ha hecho un favor (creo que presionado por sus impacientes conmilitones, más que por iniciativa propia) al desplazar el conflicto al Parlamento. Porque ahí, Rajoy, aunque se pasee como doliente en este circo en el que le persiguen las sombras del pasado mientras él mismo batalla por tener y que tengamos algún futuro, ahí digo, en la Cámara de los Diputados, es el único sitio en el que goza de ventaja táctica.
Es cierto que la originalísima teórica Soraya Rodríguez ya ha decretado que aunque Rajoy tenga mayoría parlamentaria, la oposición tiene la mayoría de la calle. Un argumento que lo carga el diablo, como se puede recordar si analizamos cada quiebra democrática, desde las militares hasta las insurreccionales. Pero quizá la realidad no coincida con los deseos de la oposición socialista. Lo que puede tener Rajoy es la desafección de una "calle" en crisis, pero no mucha más que la que sufren todos los políticos sin excepción, incluyendo los socialistas.
Basado en ese conflicto entre deseos y realidades, el PSOE ha amenazado con, pero no ejecutado aún, la moción de censura. Porque el juego en el que ha entrado es amagar con ella (lo que le obligaría a un programa y candidato alternativo que podría ser un choteo nacional al presentar como salvador al cómplice del hundimiento español) para lograr que sea el propio Rajoy quien tenga que pasar a la defensiva por medio de una cuestión de confianza más o menos formal.
Pero esta amenaza, o farol, le ofrece una ventaja táctica a Rajoy. Tiene tiempo para decidir qué le conviene. ¿Desactivarlo todo con una presencia parlamentaria? ¿Esperar la censura y quedarse fumando un puro mientras sus huestes se ceban con el candidato alternativo? ¿Situarse en el palco mientras las diferentes oposiciones mayoritarias y minoritarias, nacionalistas y comunistas, se despedazan con sus intereses contrapuestos?
Es cierto que todos tendríamos curiosidad por ver si Rosa Díez vota a Rubalcaba. O si lo hacen los de Artur Mas. Pero seguramente nos quedaremos con las ganas. Puesto que Rubalcaba le ha hecho un favor a Rajoy al sacar a Bárcenas de los juzgados y meterlo en el Parlamento, Rajoy se lo puede devolver debatiendo en la Cámara lo que resulta más incómodo en la Audiencia.
No es que Rajoy deba temer al Parlamento (y de hecho creo que no lo teme en absoluto). Es que es su mejor terreno. Mucho mejor, desde luego, que el debate en el papel prensa, donde sale todo lo que parece, pero también parece todo lo que sale. Y eso es muy molesto, aunque penalmente sea inane. Y, además, tiene difícil réplica.
Supongo que a estas alturas Rajoy sabrá ya que quizá su estrategia en relación con los sectores que hubieran debido respaldarle no ha sido exactamente un éxito. También habrá visto que, sin necesidad de hacer ningún favor, ni falta que hace, algunos siguen apoyándole de forma sorprendente, pese a que no ha parecido precisamente un pastor para los rebaños de la clase media y el centro derecha liberal.
Pero bien es cierto que algún presunto (estamos llenos de presuntos) aliado ha decidido tirar a degüello contra su persona, y esto es realmente incómodo para un señor que tiene que hablar todos los días con Bruselas por aquello de la prima de riesgo. Lo que, sin duda, será muy instructivo para el presidente del Gobierno. Es cosa suya si extrae enseñanzas o si, como hasta la fecha, decide enrocarse en su sentido de la Historia.
Lo que sí tendrá que saber Rajoy es que, si sale de ésta, no será porque lo haya hecho solo, sino porque le habrán ayudado. Y lo digo mucho antes de que haya salido, aunque con la convicción de que saldrá, y que verá a Bárcenas en la cárcel. Y que, además, contará generosamente de nuevo con la alianza de quien ahora quiere destruirle, que así con las cosas en el juego de la política y el poder. Y cuando se produzca ese abrazo de Vergara, cuatrocientos mil columnistas se tendrán que tragar los artículos que están adornando esta guerra civil de la Prensa.
Y, por cierto, hay que ser un genio para convencer a alguien de que se suicide con entusiasmo, como está haciendo Bárcenas, que cada día que pasa se autoimputa un delito. Como siga así, va a declararse el toro que mató a Manolete, siempre y cuando eso perjudique a Cospedal, que debía ser la ganadera.
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Director general de EL IMPARCIAL.
JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL
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