Espionaje para todos en Cataluña
domingo 21 de julio de 2013, 08:18h
La imputación a finales de esta pasada semana de la responsable de finanzas del PSC, Lluïsa Bruguer, ha puesto en un brete a Pere Navarro. Coincidía en el tiempo con el registro practicado por la Policía Nacional en la sede del partido, donde se incautaba de un ordenador cuyo contenido puede ser ciertamente revelador. En cualquier caso, la capacidad de sorpresa en lo que se refiere al caso del espionaje generalizado llevado a cabo por la empresa de detectives Método 3 es prácticamente nula. CIU, Esquerra, ahora el PSC y hasta el propio F.C. Barcelona utilizaron los servicios de una empresa por la que ha parecido pasar toda la vida pública catalana de los últimos tiempos.
En este particular es el PSC quien debe explicarse. El registro de su sede y la imputación de su responsable financiera -“tesorera” también valdría porque ocupaba un puesto similar al que ocupaba Bárcenas en el PP- así lo exigen. Y siguiendo el guión de Rajoy, pero a nivel autonómico, Pere Navarro se niega a comparecer en el Parlament, hasta el punto de que el resto de grupos de la Cámara podrían forzarle a hacerlo -y cuentan con mayoría suficiente para ello-.
De todo lo anterior pueden hacerse dos lecturas: la primera, que los socialistas pierden autoridad moral al exigir –con razón- a Rajoy en el Parlamento lo que rehusan con Pere Navarro en el Parlament. Lo segundo, que tras todo el escándalo del espionaje de Método 3 hay un clima generalizado de corrupción en Cataluña, levantado por Montilla con su ya famosa denuncia del “3 por ciento” y reafirmado por las múltiples condenas judiciales; la última, la del caso Palau y la financiación irregular de CIU.