Manu militari de Ferraz en el PSOE andaluz
lunes 22 de julio de 2013, 08:17h
Finalmente, será Susana Díaz quien suceda a Griñán como candidata a presidir la Junta de Andalucía. El hecho en sí, tan esperable como cargado de claroscuros, retrata a la perfección la falta de democracia interna en la inmensa mayoría de partidos políticos españoles. De hecho, varios ex dirigentes del PSOE andaluz se han manifestado públicamente en contra de un proceso que consideran “extemporáneo” y que hace “saltar por los aires las normas internas”. Numerosos militantes y personalidades históricas del partido, como el ex presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla; el ex secretario general del PSOE-A Carlos Sanjuán, el ex alcalde de Sevilla, Manuel del Valle y el mismísimo Felipe González son un clamor que no debiera silenciarse.
Desde Ferraz callan y se parapetan tras el caso Bárcenas para obviar la gran cantidad de frentes que tienen abiertos: primarias en Galicia, imputación de la tesorera del PSC con registro de la sede en Barcelona incluida, y el tema andaluz, sobre el que pende la espada de Damocles de los ERE. Este y no otro parece ser el motivo que ha empujado a Griñán a quitarse de en medio, ya que el temor a que se le imputase era y es aún considerable.
En todo caso, el hecho de que el “aparato” se haya movilizado para que fuera Susana Díaz y no alguno de los otros dos candidatos la elegida para suceder a Griñán deja en una situación muy comprometida el discurso de transparencia al que suelen aferrarse personas del equipo de Rubalcaba como Oscar López y Elena valenciano. Ambos, con sendas actuaciones en la moción de censura de Ponferrada el primero y las zancadillas puestas a Tomás Gómez en Madrid la segunda -que de nada sirvieron, por otra parte-, son un claro exponente de que el PSOE –para no hablar de otros partidos- no practica la democracia interna que predica. Y Andalucía es el último ejemplo de ello.