www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Una primavera ahogada en sangre (I)

Víctor Morales Lezcano
lunes 29 de julio de 2013, 18:03h
Está a la vista de todos que la “primavera árabe” ha ido involucionando durante el intervalo que media entre su desencadenamiento en Túnez, Egipto, Libia y Siria (enero-marzo, 2011) y el tórrido julio de 2013. No es gratuito recordar que la acogida dispensada al acontecimiento de marras por la opinión pública en la Unión Europea nos resulta ilusoria, ahora, a la luz de los acontecimientos con que nos ha sorprendido -hasta cierto punto- este tórrido mes de julio; en Egipto y Túnez precisamente. Y también guardan componentes sorpresivos ciertos datos de última hora que afectan a Siria, donde se reproducen los enfrentamientos armados de tirios y troyanos. O sea, del ejército gubernamental, de una parte, y de las tropas hostiles al régimen de Bashar el- Assad, de otra.

Veamos, en síntesis, cada escenario por separado.

Situémonos, primero, en Egipto. Luego del reciente golpe de estado contra el presidente Morsi, su gobierno y la cofradía de los Hermanos Musulmanes, hay en Egipto unas cuestiones más relevantes que otras. La principal reside en la configuración social de dos opciones políticas de aleación prácticamente imposible de obtener. La sociedad egipcia revela en su radiografía una escisión casi drástica. La familia de liberales, laicos, coptos y otras minorías aspira a gobernar, pero ya hemos comprobado en las elecciones celebradas durante dos años que a esta familia le cuesta levantar el vuelo para legitimar en las urnas sus aspiraciones políticas. Por el contrario, la familia de raíz religiosa y de inclinación hacia una actividad política “conservadora”, sí ha obtenido su legitimación en las urnas -aunque algunos desatinos le ganara fama de ineficiente y, por encima de todo, de corte sectario durante el período de un año en que Morsi ocupó la presidencia-. Ante esta escisión de hecho, el ejército ha vuelto a demostrar que posee en Egipto el arma necesaria para cortar el nudo gordiano, el impasse de turno. En expresión de su comandante en jefe, dirigiéndose a Mohamed Morsi pocos días antes del golpe: “Si se cultiva la violencia o el terrorismo, el ejército y la policía están autorizados a plantarles cara” . A lo que el presidente de Egipto apostillaría una vez más consumada su destitución: “¡Ellos nos han robado la república!

En consecuencia, los acontecimientos se han desencadenado de tal manera que Morsi ha terminado por ser inculpado de delitos varios: por ejemplo, de aliado y protector de Hamás, partido de proclividad radical que se ha hecho fuerte en los territorios de Gaza -limítrofes al norte con Israel y, hacia el sur, con el corredor de superficie -y varios otros subterráneos- que conectan aquellos con el Sinaí; mientras que la represión y descabezamiento de la Cofradía la abocan al ostracismo y, probablemente, a actuar con despecho vengativo en contra de la alianza de conveniencia entre los liberales y los cuartos de bandera militares. Así, lector, transcurre la lucha política en el país del Nilo; nada cartesianamente.

Egipto vuelve a emprender, en estas horas fatídicas, la ruta de un destino histórico incierto; y, además, violento, en tanto en cuanto el bastión duro de la Cofradía continúe proclamando que la legalidad gubernamental que arrojaron las urnas reside en el presidente de la república -cautivo del general Al-Sisi-. Y parece que encarcelado en la misma prisión donde yace ¡Mubarak! Todo lo que ha sucedido en la noche y madrugada del sábado 27 en Tahrir y en otros enclaves urbanos de El Cairo, al enfrentarse el ejército a los incondicionales del presidente Morsi, puede dar lugar a otra guerra civil en la región.

Ante este panorama, la administración y el Pentágono estadounidenses han vuelto a insistir en la necesidad imperativa de que el gobierno interino (¿gobierno títere?) acelere los pasos conducentes a la “normalización” de Egipto. Para respaldar tal petición, Estados Unidos ha suspendido la entrega prometida -y comprometedora- de cuatro aviones F-16 al alto mando aéreo de Egipto. Se supone que esta retención es interpretable en cuanto demostración americana para empujar a la oficialidad hacia la “normalización” del país, o sea, a la aceleración de un nuevo proceso constituyente. La polémica está servida en bandeja de plata en los principales altavoces que siguen de cerca la actuación de Estados Unidos en el mundo árabe. Enfoque biempensante que Catherine Ashton, a propósito, ha hecho expreso también en una suerte de carta abierta ampliamente divulgada. Recuérdese, además, que Barack Obama -a través del inagotable Kerry- aspira a consensuar unas bases de partida para impulsar la solución de dos Estados en territorio de Israel, antes de que vuelva a presentarse “al rojo vivo” un contencioso que incomoda sobremanera al Consejo de Seguridad de la ONU cada vez que se le remite anualmente el caso… de nunca acabar.

Por lo demás, deseando mantenerse fuera del laberinto sirio -ahora de modo abierto- Obama ha debido estimar complacientemente el documento informativo que el general Martin E. Dempsey ha cursado al Pentágono. En sus tres folios de extensión Dempsey expone un argumentario favorable a la no conveniencia de inmiscuirse en la guerra civil que asola todavía Siria. El general sugiere de modo escurridizo una futura tripartición territorial de Siria para complacer así a los “fieles” al régimen de Assad, a la oposición política y militar que encarnan Ahmed Yarba y Selim Idriss, y a la Siria kurda de siempre. Se desmantelarían de esta manera, y para siempre, los fundamentos coloniales de los estados de Líbano, Siria, Jordania e Iraq. ¿No le satisfará todo esto a Benjamin Netanyahu? ¿O es que acaso piensa arrancarle más al árbitro supremo de la situación emponzoñada en que se encuentra sumido Oriente Medio?

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios