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Y ahora, en Egipto, ¿qué?

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 17 de agosto de 2013, 18:57h
Con más de 600 fallecidos, las protestas de los Hermanos Musulmanes en Egipto aumentan su violencia a medida que la represión del Gobierno se endurece. Los opositores a Morsi tenían claro que debían echarlos pero ahora nadie sabe bien qué hacer. Por lo pronto, el líder moral de los opositores –El Baradei, la esperanza moderada- ha abandonado la Vicepresidencia del Gobierno para evitar el desgaste político de la violencia civil en el país
Es cierto que Morsi se deslegitimó por los continuados intentos de controlar el Estado por encima de la ley y restringir progresivamente las libertades civiles. Sin embargo, sus partidarios han tomado las calles en lugar de irse a casa y los Hermanos tienen sobrada experiencia en la lucha clandestina y la movilización callejera. Si se lo proponen, pueden provocar una espiral de acción-reacción aún más agresiva que la actual. Los islamistas aún no han retomado la actividad terrorista que mantuvieron durante años. Basta recordar lo que ocurrió en Argelia tras la victoria del FIS, su frustración y la actividad terrorista del GIA para tener pesadillas.

La oposición tiene cada vez más difícil mantener la imagen de unidad y sólo el Ejército parece decidido a ganar el pulso a los islamistas. Ahora bien, en Egipto, el Ejército lo es todo. Hay que recordar que Mubarak logró mantenerse en el poder gracias a las fuerzas armadas y a los servicios secretos y cayó cuando lo dejaron caer. Sin duda, los cristianos y los musulmanes moderados prefieren una victoria de los militares pero las imágenes de las manifestaciones y la reacción del Gobierno generan un desgaste político innegable. Hay que ver quién aguanta más.
La comunidad internacional podría equilibrar las cosas pero cada semana que pasa se hace más difícil. Los militares no podrán mantenerse si el régimen se convierte en un apestado internacional y la ayuda estadounidenses –especialmente la económica y la militar- son determinantes para cualquier proyecto político que quieran sostener. La presión que la Casa Blanca pueda ejercer –o no- sobre ellos puede cambiar la situación de las últimas semanas.

Mientras tanto, el tiempo pasa y la situación se complica. Si los islamistas recurren al terrorismo, podría haberse llegado a un punto de no retorno.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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