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Bloques de hormigón, medio ambiente y Gibraltar

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
viernes 23 de agosto de 2013, 20:23h
En cierta ocasión, visitaba el Presidente de China a Margaret Thatcher en Londres, surgiendo, como es natural, la cuestión de Hong Kong. Ante el intento de evasiva de la Premier británica diciendo que tenía que llamar por teléfono a sus expertos, el asiático le espetó: “Sabe bien que si cojo ese teléfono, antes de que acabe de colgar veinte divisiones chinas habrán invadido su colonia”. Con esto acabó la conversación y comenzó el proceso rápido de descolonización del enclave, por supuesto sin contar con la población hongkonesa ni asomo de autodeterminación ni bromas de mal gusto parecido”. Y la historia acabó como tenía que terminar: con la entrega completa a China.

Y es que las relaciones internacionales, si se enquistan entre potencias, se resuelven siempre de la misma manera. Por la fuerza.

Los Tribunales Internacionales son otro remedio alternativo a las cañoneras y divisiones, desde luego. Aunque su historia no ha sido siempre brillante, y existen ejemplos bien patentes de jueces internacionales corruptos y vendidos, sobre todo en el siglo XIX cuando se comenzó a disponer de este instrumento de solución de disputas por medios no bélicos. Poco a poco, comienzan a existir jueces preparados, y suficientemente honrados que van paulatinamente solventando las disputas. Pero siempre teniendo en cuenta el principio esencial de toda relación internacional, a saber, el prestigio y la fuerza de las partes contendientes. Y, desde luego, hacer un seguimiento profundo de quienes son los jueces que van a decidir.

Un tema que siempre me ha dejado perplejo es el carácter intermitente y no constante de las actuaciones sobre Gibraltar. Por de pronto, ese tipo de intervenciones esporádicas son siempre acciones a corto plazo, sin continuidad, sin tener una estrategia o al menos alguna planificación que permita tener un engarce preciso y directo entre una generación de diplomáticos y la siguiente. Así, por ejemplo, habría que haber tenido, desde hace mucho tiempo, una unidad de fuerza intelectual, formada por diplomáticos, historiadores e internacionalistas que de forma continua fueran analizando este tema y produciendo papeles, tener continua información, en fin, diseñar también tácticas y límites a la actuación de los políticos. Y que tuviera continuidad en el tiempo. Así se evitarían sandeces como las de Moratinos, (una más en su carrerita) de quebrar lo poco de firme y continuo que teníamos en este asunto.

Ahora, tras los aumentos expansivos del territorio de la colonia a mediados del siglo XIX- basados, supongo, en otra “moratinada” de la época que consistió en permitir que se asentaran en territorio español los llanitos por consecuencia de una epidemia, cuyo único resultado visible es que, una vez asentados luego no se movieron, levantaron un campamento y hasta ahora… o la que ocurrió en 1907 – 1908 donde ladinamente corrieron una valla hacia el norte (España) y luego ahí fijaron la frontera a bombo y platillo, ahora digo, hay que saber tomar nota de la situación en el contexto internacional y europeo que tenemos.

La Royal Navy, con mentalidad tradicional, nunca va a soltar su base naval. Los llanitos encantados de seguir con privilegios fiscales, financieros, contrabando, etc. Ninguno va a moverse nada y si pueden seguirán burlándose de nosotros, como han mostrado algunas imágenes de las espaldas de los contrabandistas mirando a los guardias civiles.

Por consiguiente, dada la debilidad de España frente a Reino Unido, el único camino es exactamente el de abordar el tema parcialmente, buscando y localizando los puntos donde tengamos fuerza.

Y ahora aparece el medio ambiente. Y ahí, si firmemente España lleva a los Tribunales a Reino Unido y Gibraltar, la Unión Europea va a tener difícil no dar la razón al Reino de España, ya que las normas (Directivas principalmente) europeas fácilmente condenarán tal daño ambiental. Y naturalmente sin esperar que el resultado de las Sentencias (habrá varias, pero ese es otro tema) sea simplemente una compensación monetaria, que es por donde irán los ingleses y sus colonos. Habrá que pedir la remoción del mal hecho, además de la indemnización.

Y luego, con ese grupo que propongo se cree de forma permanente, ir examinando, solamente, el tema de la prescripción de las expansiones territoriales de Gibraltar, donde hay que acumular datos de interrupciones de dicha prescripción. Y centrarse en ello, desde luego.

En fin, hay que tener políticas a largo plazo, firmes, constantes. ¿Qué habrían hecho los ingleses al contrario? Pues usar la fuerza o la constante reivindicación, como hicieron en Malvinas (donde por cierto la torpeza fascista de la Junta Militar impidió una negociación que pacientemente había sido tejida por la diplomacia argentina).

Y naturalmente, examinando los controles fronterizos, bien justificados por la ilegalidad normalizada de la vida económica del Peñón (tabaco, contrabando, evasiones fiscales), también ir adquiriendo poco a poco, algunas propiedades, y constituir ahí centros de difusión de nuestra posición (culturales, redes de amistad y de intereses…). También controlar, inspeccionar y eventualmente sancionar a las empresas españolas vendedoras de la arena y piedra (un caso de traición absolutamente increíble y que no se entiende que se esté a la espera de una denuncia). E igual cobrar bien por los servicios prestados.

En fin, ser inteligente, modesto y actuar como ellos mismos, actuando, planificando y finalmente teniendo ideas claras y actuar con lealtad y rigor.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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