Prevenir los desastres de la guerra
viernes 30 de agosto de 2013, 07:46h
En la retina de casi todos está la escalofriante serie de Goya titulada “Los desastres de la guerra”, símbolo imperecedero del horror en el que se sumen los pueblos cuando en ellos despliega su destructora potencia el dios Marte. En Siria esa potencia destructora ha llegado a unos límites ante los que la comunidad internacional no debe permanecer indiferente. Por ello resulta muy comprensible el haber planteado una operación militar limitada y selectiva contra Bachar Al Assad, a quien le cuadra sin duda el calificativo de un asesino en serie, que prácticamente quiere exterminar a una parte de la población de su país. Pero esa operación ha de llevarse a cabo, si finalmente es precisa, con pruebas incontrovertibles de que Al Assad ha utilizado armamento químico, después de haber agotado todos los caminos que eviten el ataque, y con el máximo refrendo.
La situación en Siria con un sanguinario dictador en el poder y con una oposición en la que se están infiltrando cada vez más miembros de Al Qaeda es harto complicada. Un avispero de muy ardua solución. Y que nos debe hacer reflexionar sobre lo necesario de prevenir en lo posible que se llegue a esas encrucijadas. Un ejemplo para ello es lo que ocurre en Libano, que, ante Siria, se ha desplazado un tanto del foco informativo. Sin embargo, allí, y precisamente auspiciado por el conflicto sirio, se está incrementando la espiral de violencia con cada vez más frecuentes y cruentos atentados, y la llegada de multitud de refugiados que provienen de Siria.
La comunidad internacional no debería desentenderse de lo que ocurre en Libano, como en buena medida hizo de lo que venía sucediendo en Siria, hasta que ahora ha estallado con una virulencia incontenible. La acción humanitaria e inteligentes y adecuadas medidas de prevención son imprescindibles para que, junto al avispero sirio, no se forme el avispero libanés. Dada su historia y actual momento no le faltan condiciones para ello. Es difícil, prevenir los desastres de la guerra. Pero lo es más curarlos.