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Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión

Campo Vidal: "Los medios de comunicación están excesivamente atrincherados"

domingo 01 de septiembre de 2013, 10:03h
Manuel Campo Vidal es ingeniero electrónico y periodista, y preside desde hace siete años la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión.
Sus últimos 7 años al frente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y toda una vida dedicada a la comunicación hacen que Manuel Campo Vidal sea una de las voces autorizadas para afirmar que habría sido "durísimo" que la justicia "echase atrás" el modelo de financiación sin publicidad de RTVE.

A sus 62 años, este ingeniero electrónico y periodista oscense analiza, en una entrevista con EFE, la situación del sector audiovisual en España y del periodismo, que, a su juicio, ha perdido credibilidad debido, en parte, al "atrincheramiento" de los medios de comunicación en sus posiciones ideológicas.


PREGUNTA: ¿Es compatible la calidad de la televisión pública con la financiación sin publicidad? ¿Debe volver la publicidad a TVE?

RESPUESTA: Creo que cada Gobierno está en su derecho de elegir el medio que crea conveniente para financiar su televisión pública. Hay algunos que se financian a través del canon, como la BBC, otros directamente a través de la publicidad, otros con un sistema combinado... Desde la Academia lo único que pedimos es que el método para financiar la televisión publica sea claro, viable y sostenible.

Acabamos de conocer que los tribunales europeos no han echado para atrás el sistema de financiación de la televisión pública que había decidido el Gobierno de Zapatero, cuando todo el mundo temía todo lo contrario: que lo echaran para atrás, lo que hubiera sido un golpe durísimo y no sé cómo hubiera quedado la televisión.

Creo que hay que seguir trabajando para asentar un sistema en el que la televisión pública sea sostenible y, desde luego, profundizando en la gestión para que sea viable. Mi impresión es que están en ello.


P: ¿Cómo afronta el sector audiovisual español la situación que se dibuja a raíz de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo anulando el reparto de los canales de la TDT que se hizo sin mediar concurso durante el anterior Ejecutivo?

R: Es necesario estabilizar el sistema porque hay demasiadas incertidumbres en España y esa asignación de los canales que se hizo tiene que administrarse con acierto y es un reto que tiene el actual Gobierno, que ha heredado ese problema.

Es imprescindible que se haga sobre la base del diálogo y sobre la base de lograr un acuerdo para dotar definitivamente al sistema de seguridad jurídica, de estabilidad y, por supuesto, sin que estemos sujetos a que hoy sea así y ya veremos cómo es dentro de unos meses porque eso retrae la inversión y la confianza (...) Tiene que haber una fórmula estable y a mi me parece que tendría poco sentido pedir ahora a las emisoras que devuelvan canales. Pero hay que distinguir entre quien tiene una licencia de televisión y un canal que lo emite y quien tiene una licencia y se limita a alquilarla (...) Nosotros pedimos que cualquier emisora de otro país que quiera entrar aquí vía alquiler de una licencia, esté obligada a contar con producciones españolas porque la industria nacional necesita tener lugares de emisión... Que se establezcan unos mínimos y que se exijan.


P: Ha trabajado en medios públicos y en privados, ¿dónde se reciben más presiones?

R: El mundo de la información está siempre sujeto a muchas presiones, sean públicas o privadas, porque la política, parte de la economía y parte de la percepción de la sociedad se juega en los medios de comunicación. Así, los partidos políticos, los sindicatos, las empresas, los gobiernos, las oposiciones, todo el mundo quiere tener presencia, por un lado, y orientar, si es posible, hacia sus intereses la información. Eso no hay que vivirlo con dramatismo, no hay que dramatizar que se tengan presiones, la cuestión es tener la autonomía suficiente y la capacidad para gestionar esas presiones y concebir un producto final que responda a lo que hay en la sociedad, porque si un medio de comunicación solo diera una versión de lo que pasa en la sociedad -y los hay-, sería tan parcial que perdería la credibilidad.


P: ¿Están excesivamente politizados los medios en España?

R: Los medios de comunicación están excesivamente atrincherados: los medios en general y los periodistas en particular. Entras en una tertulia y tú miras quién participa y es perfectamente previsible a quién va a atacar o a quién va a defender la persona que tienes ahí sentada. Ese atrincheramiento reduce el interés de los programas o no contribuye nada a la formación de un criterio razonable sobre las cosas. Creo además que ese atrincheramiento de los medios en sus posiciones políticas o ideológicas ha contribuido a una pérdida de credibilidad del periodismo en general (...) Si los medios de comunicación no somos creíbles, entonces perdemos nuestra fuerza y nuestra capacidad de intervención en la sociedad. A la salida de la transición estábamos en posiciones muy altas y ahora estamos en posiciones muy bajas... digo yo que algo estaremos haciendo mal para tener este retroceso.


P: ¿Cómo recuperamos esa credibilidad?

R: Pues haciendo una información más honesta. Creo que la objetividad pura no existe y por lo tanto cada uno puede tener una inclinación determinada, pero hay unos mínimos que no se pueden pervertir ni dinamitar. Muchos periodistas han perdido la costumbre de consultar una segunda fuente, después no se rectifica nunca y hay muchísimas imprecisiones; deberíamos ser mucho más exigentes a la hora de presentar el producto periodístico final.

También influye el hecho de que España es un país en el que se prescinde de la experiencia con una alegría francamente preocupante en busca de contratos más baratos. Tiene que haber un relevo generacional, pero en las redacciones es deseable que conviva la juventud y las personas en formación con la experiencia porque si no repercute rápidamente en la pérdida de credibilidad.


P: ¿Hay autocrítica en la profesión?

R: Menos de la que debería. No se trata de flagelarnos pero debemos ser más autocríticos porque es la vía para recuperar posiciones.


P: ¿Hacia dónde van los medios de comunicación?

R: La aparición de internet por una parte y, sobre todo, la drástica caída de la inversión publicitaria ha planteado una revisión del modelo de negocio en todas las empresas periodísticas. Esta es una tarea enormemente difícil pero que se está afrontando en todas las empresas y hay que volver a la senda de los beneficios en las cuentas de explotación de los medios de comunicación, y hay que volver con una mejor gestión y adecuándonos a las situaciones del entorno que tenemos, probablemente descubriendo nuevas fuentes de ingresos. Además, me parece que algunos avances tecnológicos pueden contribuir a esa diversificación de los ingresos


P: ¿Peligran los medios en papel?

R: La historia de los medios demuestra que cada vez que aparece un medio nuevo se hicieron funerales por el anterior. Así se dijo que desaparecería la prensa cuando llegó la radio, la radio cuando llegó la tele, y que desaparecería la tele cuando llegó internet. Lo cierto es que aquí estamos los cuatro conviviendo (...) La cuestión es adecuarse a los tiempos que se viven y estudiar la convivencia entre unos medios y otros, así que yo no me sumo a los cánticos que anuncian la desaparición del papel (...) Es posible también que exista una burbuja del papel o una burbuja mediática y que todo eso deba seguir ajustándose, pero yo auguro larga vida al papel, aunque probablemente con una reorientación y adecuación a los nuevos tiempos y con una convivencia eficaz con el resto de medios.


P: Usted es de los que opina que en España no nos tomamos en serio lo de comunicar bien ¿por qué ocurre eso?

R: Ese es uno de los grandes déficit que tenemos en España y en general en el mundo latino (...) Concediéndole más importancia al mundo de la comunicación, hemos dejado que el mundo anglosajón comunique mejor que nosotros (...) ¿Por qué? Porque en las escuelas los enseñan a comunicar y porque aquí admiramos otras cosas. En Inglaterra admiran al que es capaz de hablar brillantemente, en España eso no sucede y el resultado final es que nosotros, como profesionales y al final como país, perdemos oportunidades porque no le hemos concedido a la comunicación el lugar que es debido.
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