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¿La solución para Siria?

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 07 de septiembre de 2013, 15:35h
Barack Obama, Premio Nobel de la Paz y Presidente de los Estados Unidos, está impulsando una intervención militar en Siria. Es difícil imaginar un error mayor para resolver la guerra civil que están librando las tropas del régimen de Asad apoyadas por Irán y Hizbolá contra una amalgama de rebeldes, terroristas, disidentes y señores de la guerra financiados desde el exterior. Según se ha publicado, la acción militar seguiría el modelo libio: un despliegue aéreo que acabe con el equilibrio entre los contendientes e incline la balanza a favor de los insurgentes. Como sucedió con Gadafi, eliminada la superioridad aérea y artillera de las tropas del régimen, los rebeldes podrían acabar la tarea y derribar al Presidente.

Sin embargo, Siria no es Libia. Los alauítas han logrado crear una alianza con todos aquellos que, incluso discrepando del régimen, temen un ascenso de los islamistas al poder. Así, no cabe esperar una desbandada como la que se produjo en Libia entre los mercenarios africanos que servían al Coronel. En Siria, los partidarios de Asad ya saben lo que les espera: las fotografías de Gadafi linchado por la turba no se han olvidado.

Por otra parte, Siria cuenta con aliados que pueden bloquear cualquier iniciativa que pretenda le respaldo de las Naciones Unidas. La Federación Rusa y la República Popular China tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad y algunas de las potencias regionales más importantes del resto del mundo –Brasil, por ejemplo- se han ido distanciando de las posiciones estadounidenses. A ello han contribuido las denuncias de espionaje que Snowden ha venido haciendo. Desde luego, es un mal momento para que los Estados Unidos busquen apoyos de otros países. Es cierto que 11 países del G-20 han manifestado su apoyo a una acción fuerte en Siria pero eso no basta. La fala de apoyo internacional fue una de las mayores debilidades en la Segunda Guerra del Golfo y en Libia. Hay dudas sobre las pruebas de ataques químicos y la información recuerda la que se publicaba sobre el Irak de Sadam Hussein antes de la invasión de 2003. Incluso el Papa Francisco ha elevado su voz para evitar una intervención militar en Siria. En el horizonte, está el triste destino de los cristianos en los países gobernados por islamistas. Por distintas razones, Moscú y Pekín ya han manifestado su preocupación por la iniciativa de Washington. Se rumorea que la armada china ha enviado buques de guerra hacia la zona de conflicto. Nadie sabe qué puede hacer Irán para evitarla caída de su aliado más importante en la región.

Tal vez hubiese cambiado las cosas una acción armada internacional cuando el régimen sofocaba las manifestaciones de civiles que pedían cambios y reformas democráticas. Nadie hizo nada entonces. Ahora la situación ha cambiado tanto que sólo una solución política puede ser la salida al conflicto. Debe haber sin duda una reacción que evite las violaciones de derechos humanos en Siria por parte de los dos bandos pero no como la que derribó a Gadafi. Libia es el ejemplo de lo que no se debe hacer en Siria.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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