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Y los Juegos se fueron a Tokio

domingo 08 de septiembre de 2013, 10:08h
Por tercera vez, la candidatura de Madrid para acoger unos Juegos Olímpicos era desestimada. Tokio ahora, como ya lo fueran en su momento Río de Janeiro o Londres, pone en su sitio a un proyecto al que muchos buscan ahora posibles fallos. Tarea difícil, por cuanto dicho proyecto tenía buenos mimbres para salir adelante -igual que Estambul y Tokio, por otra parte-.

Uno de los principales argumentos esgrimidos por Madrid, el de la austeridad, ha podido volverse en su contra. Por un lado, habría sido entendido como una eventual dificultad a la hora de afrontar el enorme gasto que supone la organización de unos Juegos -con el telón de fondo de la crisis económica que atenaza a España-. Por otro, es un hecho que los miembros del COI no son precisamente austeros, y que realmente valoran el tamaño de la inversión a realizar; en el caso de Tokio, considerable con respecto a Madrid.

Además, la lacra del dopaje sigue pesando. El daño que han hecho asuntos como la operación Puerto -saldada con apenas castigo para los culpables- pone de relieve lo mal que se han hecho las cosas en este sentido. Salta a la vista que las últimas reformas legislativas al respecto no han logrado convencer del todo a una familia olímpica que lo que quiere es contundencia máxima con los tramposos. En todo caso, las condiciones ofrecidas por Madrid y su presentación fueron excelentes, empezando por la intervención del Príncipe de Asturias e incluido el discurso de Rajoy –eso sí, en español, como es habitual del monolingüismo que caracteriza a los políticos españoles. Por eso, es complicado saber cuáles fueron las razones últimas por las que Madrid se quedó fuera –sin echar en saco roto la capacidad de los organizadores españoles como lobistas. Habrá que reconsiderar el volver a presentarse, si antes no se meditan en profundidad todos estos puntos. Dicho esto, hay que felicitar a los organizadores por la profesionalidad de su trabajo. Un solo pero: las fiestas deben prepararse después, que no antes del resultado del partido.

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