México: fábrica de pobres
domingo 08 de septiembre de 2013, 19:28h
Casi la mitad de los mexicanos viven en la pobreza.
Si este, el país que durante una década generó miles de millones de dólares por la renta petrolera de más de 3 millones de barriles diarios no pudo distribuir algo de esa riqueza insultante a quienes viven en la pobreza económica, alimentaria o cultural.
Los gobiernos recientes idearon una estrategia económica a base de subsidios focalizados –transferencias económicas a familias, indigentes y población vulnerable- para combatir la desigualdad, la marginación y las bajas expectativas de madres solteras, menores en abandono y familias sin acceso a los servicios medios indispensables. En muchos casos el paliativo se canalizó a través de una tarjeta electrónica, la “tarjeta de los pobres”.
Pensando en lo que decía Boudon sobre los efectos perversos en los fenómenos sociales, aquí podemos ver configurado un ejemplo muy claro.
Los menesterosos luchaban, se formaban y en ocasiones aceptaban militancia política clientelar con tal de recibir la tarjeta de pobres. Pero una vez que las familias obtenían el beneficio de esas “oportunidades”, la lucha era por conservar su estatus de pobres, de desvalidos, en lugar de luchar por salir de esa mísera condición.
Así pues, en los últimos años creció y creció el padrón de pobres. La lista de los miserables empadronados por el gobierno. En ningún momento se les impulsó para romper el círculo perverso de la pobreza y si en cambio, de afiliar a sus familiares y amigos en tan generoso beneficio.
He aquí la configuración del efecto perverso del combate a la pobreza en México. Los burócratas querían números de personas afiliadas al padrón de la pobreza; los pobres a no salir de ese beneficio y el resto de contribuyentes a pagar con nuestros impuestos tan desigual ecuación.
Ojalá que la renta petrolera hubiera servido para hacer productivos e iguales a esos millones de mexicanos; las estadísticas y los informes oficiales dicen que no ocurrió así.