Estados Unidos, Siria y el 11-S
jueves 12 de septiembre de 2013, 01:17h
Los actos de conmemoración ayer de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York vinieron precedidos por las declaraciones de Obama en las principales televisiones del país sobre el eventual / fallido ataque a Siria. Precisamente ayer este tema adquiría una relevancia especial, toda vez que el pueblo norteamericano mostró a través de diversos sondeos sus reticencias ante la posibilidad de que dicho ataque finalmente se produzca. Y no es para menos. Las acciones militares en Irak y Afganistán han supuesto para Estados Unidos un altísimo coste en vidas humanas y en materia económica, sin que por ello la situación en ambos países haya cambiado ostensiblemente.
Así las cosas, es lógico que la opinión pública norteamericana -y del resto del mundo- tenga serias dudas de la viabilidad de una intervención en Siria. El genocidio que está llevando a cabo Bashar al Assad es un hecho, si bien el modo de conducirse las fuerzas opositoras tampoco es precisamente ejemplar. Así lo certificaba ayer Naciones Unidas, denunciando a ambas partes por crímenes de guerra. La solución ideal sería una transición lo más pacífica posible, donde al Assad dejase paso a un nuevo gobierno que pusiera fin a su régimen. Eso a día de hoy parece casi imposible, y menos aún mientras Rusia no deje de apoyarle. Entre tanto, Obama no debe volver a caer en el mismo error que ya incurriese en Irak.