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Venezuela vuelve a retroceder

viernes 13 de septiembre de 2013, 01:27h
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acaba de consumar el abandono definitivo de su país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos bajo la extravagante excusa de considerarla una institución degenerada al servicio exclusivo de los intereses norteamericanos. Obviamente, nada más alejado de la verdad ya que los veredictos de la Comisión son uno de los instrumentos jurídicos fundamentales para vigilar el cumplimiento de los Derechos Humanos en el continente americano.

La idea de romper con este tratado internacional era una herencia de su antecesor en el cargo, Hugo Chávez, quien declaró sus intenciones hace ahora un año. Nicolás Maduro se ha limitado a llevar a la práctica el despropósito desoyendo los ruegos de la Alta Comisionada de Naciones Unidad para los Derechos Humanos, Navi Pillay, y añadiendo solo de su propia cosecha una estrambótica retórica exaltada donde define a la Comisión nada menos que como una “mafia” ideado por el imperio para chantajear a los Gobiernos latinoamericanos. Un lenguaje impropio de cualquier inquilino del Palacio de Miraflores y que por sí mismo desacredita la figura de cualquier mandatario, dejando en evidencia por enésima vez a un presidente ya profundamente desacreditado por sus estrafalarias proclamas.

La democracia venezolana encaja así un nuevo deterioro y la inseguridad jurídica del país se hace aún más clamorosa. Al salir de la jurisdicción de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Caracas impide a los venezolanos víctimas de todo tipo de abusos recurrir a instancias superiores, algo sangrante cuando el propio Ministerio Público venezolano ha señalado que únicamente el 3 % de las violaciones de los derechos humanos que se cometen en la nación llegan a juicio y el 97 % restante acaba en los archivos.

En tanto el presidente Nicolás Maduro acomete desmanes de este calibre en el ámbito internacional, las condiciones de vida interna se tornan cada día más difíciles y caóticas, con una inflación desbocada que alcanza ya el 42 % interanual. En estas circunstancias, lleva toda la razón el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien en la presentación anteayer de su última novela subrayó su preocupación por una Venezuela dominada por “la demagogia, la corrupción y la violencia. Es un país en donde en lugar de avanzar, se retrocede”. La ciudadanía venezolana deberá reaccionar para poner fin a esta impresentable marcha atrás de la nación.
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