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Triunfo de Merkel, pero complicadas alianzas

lunes 23 de septiembre de 2013, 12:05h
El resultado de las elecciones legislativas en Alemania no solo ha confirmado los pronósticos, sino que los han rebasado en cuanto al triunfo conseguido por Angela Merkel y su partido democristiano, que ha conseguido ocho puntos más que en los pasados comicios de 2009. La arrolladora personalidad de la canciller ha logrado un amplísimo respaldo de los electores, con un 41,9 % de los votos, el mejor porcentaje del CDU más CSU desde Adenauer en 1957. Sin embargo, aunque esta victoria avala que los electores han premiado la eficaz gestión de Merkel y su manera de enfrentarse a la crisis y la victoria puede considerarse como histórica, hay que destacar que, aunque rozándola –le faltan entre tres y cuatro escaños- el CDU no ha obtenido finalmente la mayoría absoluta.

Esta falta de mayoría absoluta, que habría supuesto una legislatura tranquila en la que proseguir por el camino emprendido, abre un panorama complejo, dados los votos obtenidos por parte de los restantes partidos. Prácticamente, todos ellos han retrocedido en relación con las pasadas elecciones, aunque, sin duda, lo más inquietante para Merkel es el absoluto desplome de los liberales del FDF. Sus hasta ahora socios en el Gobierno no han obtenido el apoyo suficiente ni siquiera para estar en el Bundestag, lo que no sucedía desde 1949. Las disensiones internas y una política desnortada le han pasado factura, eliminando la posibilidad de seguir desempeñando su papel de partido bisagra.

Ante esto, la señora Merkel deberá plantearse una nueva alianza, o gobernar en minoría, lo que sería posible, pero es una fórmula muy poco frecuente en el país germano. La canciller podrá optar por una coalición con los socialdemócratas, que cuentan con un 25,7 %, muy por debajo de sus expectativas, o quizá, con los “verdes”. La más probable es la primera opción, como parece que implícitamente han demandado los electores, si bien no resulta una vía completamente despejada. Bien es verdad que Merkel ya se alió con el SPD en su primer mandato, entre 2005 y 2009, pero ahora su líder, Peer Steinbrüch, ha dicho que no contempla volver a gobernar con Merkel ni tampoco, lo que dice mucho a su favor, formar una posible coalición de izquierdas que pudiera arrebatarle a Merkel su legítimo triunfo. Si finalmente pactan, el SPD tendrían que abandonar algunos presupuestos trasnochados y Merkel matizar su política, ya sin la presión de los comicios, haciéndola menos centrada en los intereses alemanes y más en los de Europa en su conjunto. El desafío está abierto.
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