6º Aniversario de UPyD
martes 24 de septiembre de 2013, 20:17h
El domingo que viene Unión, Progreso y Democracia (UPyD) cumplirá seis años. Para los que estamos en este proyecto desde sus inicios, y estoy seguro que para las nuevas incorporaciones también, UPyD es sobre todo algo creativo, transformador. Nace con la finalidad de cambiar las cosas, sabiendo que ha logrado generar expectativas e ilusión, para hacer política de manera distinta, en millones de españoles, tal y como reflejan diversas encuestas de estos últimos meses.
España tiene que madurar como país democrático, nuestra tradición de praxis democrática en estos dos últimos siglos no es demasiado extensa. El respeto por el Estado constitucional, base de las modernas democracias, no ha sido nuestro fuerte. Y trágicamente, ciertos sectores nacionalistas, y no sólo ellos, quieren que volvamos a las andadas. A veces uno piensa que después de dos siglos no hemos aprendido nada, ni siquiera saber algo básico en democracia: fuera del Estado de Derecho hace mucho frio. Por eso es bueno respetar las normas jurídicas -la Constitución es la principal- y las sentencias de los Tribunales que las aplican.
¿Cuál es el papel principal de UPyD en estos años? Básicamente UPyD ha logrado consolidar en estos seis años un discurso muy sólido a nivel institucional. Esto es, a tener sentido de Estado y defender por encima de todo el interés general. Lógicamente UPyD habrá cometido errores en estos años, y es bueno identificarlos y superarlos, pero en su discurso sobre las cuestiones principales que afectan a España y, sobre todo, a los 47 millones de españoles, creo sinceramente que UPyD ha acertado plenamente.
UPyD ha identificado, como uno de los principales problemas que tiene España, su organización territorial, señalando con claridad y valentía lo perjudicial de la misma para el interés de sus principales destinatarios: los 47 millones de españoles. Pienso realmente que hoy ningún partido, excepto UPyD, representa el interés de los ciudadanos españoles en su globalidad, para que puedan disfrutar de los mismos derechos y deberes independientemente de la parte de España en que vivan. El Estado de las Autonomías no se puede sostener y es UPyD quien ha abierto camino en esta decisiva materia. También UPyD ha defendido con acierto lo injusto del actual sistema electoral y como beneficia de manera inadmisible a los dos grandes partidos y a los nacionalismos. Los ciudadanos también lo empiezan a ver así de manera cada vez más numerosa, mostrando un cansancio grande respecto del bipartidismo y de que sean pocos cientos de miles de nacionalistas, los que curiosamente decidan el Gobierno de un Estado al que no quieren pertenecer. Otra apuesta decida de UPyD ha sido su defensa valiente de la Constitución de 1978, pero precisamente para mantener sus valores esenciales y su espíritu, propugna algunas reformas necesarias del texto constitucional y la imprescindible devolución de competencias al Estado en materia de educación y sanidad, principalmente. Por último, UPyD ha luchado decididamente contra la corrupción en la política y ha hecho bandera de la defensa real -y no ficticia- de la transparencia como el principal antídoto, junto con la necesaria independencia de la cúpula del poder judicial y de otros importantes organismos supervisores y controladores.
En estos seis años UPyD ha logrado abrirse camino y crear un nuevo espacio en el difícil y cerrado espectro político español. Esta nueva realidad ha generado una importante expectativa y no poca ilusión por tratar de hacer política de otra forma. Es pues UPyD un proyecto sólido, que ha nacido de abajo a arriba, del compromiso cada vez mayor de miles de ciudadanos que quieren que las cosas sean distintas y que saben que para ello hace falta mucho trabajo, mucha claridad y mucha perseverancia.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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