Crisis paquistaní
La escalada de violencia desestabiliza Paquistán
martes 22 de enero de 2008, 15:28h
Después del asesinato de la líder opositora, Benazzir Bhutto, el pasado 27 de diciembre, se ha producido una gran ola de violencia en Paquistán. La insurgencia taliban crece en el noroeste del país y a lo largo de la frontera con Afganistán donde murieron este martes, un total de 37 talibanes en enfrentamiento con el Ejército, después de que los insurgentes atacaran un puesto militar.
Los enfrentamientos armados se producen a diario y el problema continúa agravándose ya que, a los miembros paquistaníes de Therik e-Taliban, liderados por Baitullah Mahsoud y presuntos responsables del asesinato de la ex primera ministra, se le unen cada vez más combatientes procedentes de Afganistán y de las Repúblicas caucásicas a través de Tayikistán.
Ante semejante amenaza, el ejército paquistaní protagoniza fuertes enfrentamientos a diario que causan decenas de muertos. La posición del grupo terrorista es clara. Hasta que el ejército no despeje la zona montañosa donde se esconde, no detendrán los ataques contra políticos, militares o cuerpos de seguridad del Estado paquistaní.
La líder opositora asesinada estaba dispuesta, a petición de EEUU y algunos países de Occidente, a formar un gobierno de coalición con el presidente Musharraf. Esta combinación de fuerza y liberalismo habría garantizado una rápida recuperación de la crisis económica y un violento, pero eficaz, control sobre los grupos desestabilizadores.
Una de las consecuencias directas de la muerte de Bhutto ha sido el aplazamiento de las elecciones, previstas para febrero, en las que la oposición se presenta más dividida que nunca debido a la ausencia de un líder carismático.