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El asesor Otegui

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 02 de octubre de 2013, 20:12h
Yo sé que nadie me cree, pero insisto en que basta dar cuerda a los nacionalistas para que se ahorquen. Véase, si no, el caso del fichaje de Otegui como asesor del independentismo catalán desde su distancia carcelaria.

Supongo que los socios del “proceso” que presuntamente dirige Artur Mas disfrutan al no perder un solo segundo de su vida en maquinar la forma de dejar en evidencia al presidente de la Generalitat. Y algunos de estos socios, los que componen las llamadas Candidaturas de Unidad Popular (más o menos la izquierda de la extrema izquierda) no han tenido mejor idea que reclutar al “hombre de paz” que dijo alguno para dar luz y guía a la aventura independentista.

Claro que la fama que tiene Otegui en la izquierda nacionalista no se compadece exactamente con la trayectoria del propio Otegui, al que la Iglesia podrá perdonar sus pecados, pero difícilmente lo harían las víctimas del terrorismo, colectivo que Otegui ayudó diligentemente a engrosar. Víctimas, por cierto, también catalanas, ya que pasaban por sitios inadecuados en momentos inoportunos, cuando los de Otegui creían que su objetivo independentista vasco pasaba por el dolor en las calles de Cataluña.

Ahora, al parecer, es al revés. La euforia independentista de los heterogéneos amigos de Mas, como en una gran borrachera, les hacen olvidar aquellas bombas, aquella barbarie. ¿O más bien la echan de menos, porque todo heroico proceso de liberación exige víctimas?

Pero la primera víctima de esas iniciativas estrafalarias es el sentido común. Artur Mas iba bien encaminado cuando buscaba referencias, a ser posible muertas, como la de Luther King. También podría haber apelado a Mandela, o a cualquier otro miembro del santoral laico. ¿Pero Otegui?

Es comprensible que algunos de los compañeros de viaje del señor Mas empiecen a hartarse. En realidad, casi todos, porque los que no tienen prisa tienen vértigo. Y es difícil para un líder con el carisma justito, como es el caso de Mas, agrupar a todos tras su bandera. Por eso, a nada que se descuida le organizan un espectáculo, aunque el mayor espectáculo lo da Mas haciendo como si no se enterara de la desbandada y explicando a todo el mundo que tiene detrás la mayoría social catalana.

¿La mayoría social quiere el asesoramiento de Otegui? ¿Todos están de acuerdo con el republicanismo izquierdista de Esquerra? ¿Son todos una piña con los ecocomunistas de Iniciativa-Verdes? Para nada: son el ejército de Pancho Villa, y si parecen importantes o amenazadores es porque en el conjunto de España estamos con la guardia moral muy baja, y tenemos miedo hasta del miedo mismo. Algo que se explica en la psicología, como con la fobia a un insecto de tres gramos por parte de una persona de setenta kilos.

Que conste que no estoy llamando cucaracha a ningún nacionalista, que no se me den por aludidos. Lo que sí digo es que no se puede engrandecer al adversario simplemente por el temor propio. Los nacionalistas son lo que son. Están fragmentados, son ideológicamente incompatibles entre sí, en Europa parecen extraterrestres, su gestión política y económica es lamentable y sólo se ponen de acuerdo para componer un coro de plañideras.

Y lo peor que tienen es que se creen que las operaciones propagandísticas subvencionadas que hacen en España también les funcionarán fuera. Por eso le quieren explicar a Obama esto del derecho a la autodeterminación. E incluso al Papa. Creo que ambos esperan impacientes, porque, además, ninguno está nada ocupado, ni con el cierre del Gobierno americano ni con la Curia. Sólo van a tener ojos para las aspiraciones de la banda independentista.

Hay que esperar con suma atención cuál será la próxima ocurrencia de los compañeros de viaje de Mas. Porque parecen algo faltos de imaginación. Quizá por eso han llamado a Otegui, que a ése si se le ocurrió traer algún premio Nobel despistado y a algún ex presidente americano aún más tonto para “internacionalizar el proceso”. Pero, claro, Otegui sí podía pedir mediación internacional, porque a los extranjeros les conmueve mucho la violencia terrorista, y no saben qué hacer para pararla incluso dando la razón a los terroristas. Pero en el caso de Mas, ¿dónde está el problema? ¿Entre quién hay que mediar?

¿Es que no se dará cuenta nunca de que el presidente de un Gobierno y representante de un Estado en su región no puede estar en conflicto con la ley que lo legitima? ¿No se dará cuenta Mas que él es el verdadero enemigo del independentismo, precisamente por su cobardía al no renunciar a la Generalitat, institución española?

Los que están “en el proceso” se lo van a recordar día a día. Ya se lo recuerdan, y por eso le han metido el gol de Otegui. Deben estar partiéndose de la risa, mientras esa gente de orden, de la Cataluña de toda la vida, ya no sabe adónde mirar, porque una cosa es el pacto fiscal y otra hacer el ridículo, justamente el punto débil de la “mayoría social” catalana.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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