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Iglesia católica

¿Hay una guerra abierta entre el Papa Francisco y la Curia vaticana?

jueves 03 de octubre de 2013, 14:40h
Sin apenas haber cumplido un año de Pontificado, el Papa Francisco ha roto los tradicionales esquemas que regían la Ciudad del Vaticano con un discurso llano, directo y cercano a los feligreses sin rehusar asuntos tan espinosos como los casos de pederastia, la homosexualidad o el poder fáctico que representa la Curia. Palabras que no han sentado bien a algunos poderes católicos que se mueven para contrarrestar estos aires de reformismo.
El pasado 13 de diciembre, el mundo entero asistía sorprendido a la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como 266º Papa de la iglesia católica. Su predecesor, Benedicto XVI, había renunciado al anillo del pescador y daba paso a un Pontificado que, en los pocos meses que lleva transcurridos, ya ha dado grandes síntomas de que supondrá un cambio de rumbo para el Vaticano.

En apenas medio año, el Papa Francisco ha hecho suyo un discurso innovador, fresco, llano y cercano a la gente y no ha eludido abordar asuntos espinosos que han abierto una gran herida en el seno del catolicismo, como la homosexualidad, el papel de la mujer dentro de la Iglesia, la situación de millones de jóvenes en paro y, sobre todo, la proliferación de casos de pederastia entre el clero.

Especialmente reformistas y, al mismo tiempo, polémicas, fueron las palabras de Francisco al referirse a los homosexuales, uno de los sectores más apartados y vilipendiados por la Iglesia: "Si una persona es gay, busca a dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?"

Pero no sólo la comunidad de gays y lesbianas ha visto cómo el nuevo Papa le tendía la mano, también las mujeres. "Es necesaria una presencia femenina más incisiva en la Iglesia", afirmaba el Papa el pasado 20 de septiembre. Una afirmación sorprendente en una estructura en la que la mujer no tiene acceso a la cúpula vaticana.

Mientras Benedicto XVI era más un teólogo, Francisco ha sabido reconducir el discurso religioso, sabedor de la profunda crisis de fieles que la Iglesia padece a lo ancho de todo el mundo, a excepción de Latinoamérica, y ha puesto en marcha lo que muchos llaman un cambio de imagen dentro de la Ciudad Santa, si bien no todos comulgan con este nuevo plan.

Los sectores más tradicionales de la Curia, el nombre detrás del que se esconde el 'establishment' vaticano, no ven del todo con buenos ojos estos aires renovadores que algunos incluso tachan de liberales.

Precisamente a la Curia iba dirigido uno de los últimos dardos del Papa, que esta misma semana señalaba que su defecto es que se ocupa sólo del Vaticano y no tanto de los problemas del resto del mundo. Una crítica, hecha propia por Francisco, largamente achacada a los altos dirigentes eclesiásticos.



Sin embargo, y a pesar de este presunto clima de disputa entre los sectores más tradicionales y los más aperturistas dentro de la Iglesia, Andrea Tornielli, veterano vaticanista, periodista y escritor italiano, señala, en declaraciones a EL IMPARCIAL, que no cree que se pueda hablar de guerra entre la Curia y el Papa.

"Francisco está llevando a cabo reformas importantes que no se le han pasado por la cabeza de repente a él, sino que le han pedido los propios cardenales en las congregaciones previas al cónclave enfocadas a un mayor diálogo y participación, a una nueva constitución de la Curia que la enfoque como servicio al Papa y en favor de las iglesias locales y no como un poder centralizado de gobierno; es una cuestión que ya se sabía, se pedía y estaba previsto antes de la ordenación de un nuevo Santo Padre", sostiene Tornielli, que, sin embargo, sí observa "un cambio de estilo y de actitud por parte del Papa en cuanto a determinadas decisiones".

El vaticanista italiano cree que el pulso se da más con los grupos conservadores de fuera de la Curia, "si bien está claro que hay gente de dentro que ve peligrar su posición y su poder, como es normal en estos casos, y que este nuevo cambio de rumbo, de esta actitud con expresiones más populares, le incomoda sobremanera y por eso hay críticas".

En este sentido, las disensiones, a juicio de Tornielli, se deben en gran medida a la estructura de la propia Curia, "que favorece que surjan determinadas resistencias al cambio, a la evolución de un discurso que cuenta con millones y millones de seguidores por todo el mundo.

De todos modos, el vaticanista insiste en no demonizar a la Curia "señalándola como el mal de todas las cosas que suceden en el Vaticano, en contra posición a las iglesias locales, puesto que hay problemas tanto en la una como en la otra".

Tornielli se muestra favorable a que la Curia se abra al cambio preconizado por el Santo Padre, si bien destaca que dentro de ella hay mucha gente que trabaja de manera "fiel y leal" al Papa y a su discurso, "antesala de una serie de cambios muy importantes dentro de la Iglesia que se van a dar en los próximos meses".

Lo que es evidente es que el nombramiento de Bergoglio como Papa ha supuesto un rejuvenecimiento de la imagen de la Iglesia. Esta misma semana, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, aseguraba que los católicos están con el Papa Francisco, que tiene "perfil de santo".

Sus formas, su discurso, su estrategia de acercar el poder eclesiástico le han otorgado una enorme popularidad que se retrotrae a los tiempos de Juan Pablo II, si bien sus líneas de actuación cuentan con numerosas diferencias, unas diferencias que también se observan con determinados sectores tradicionalistas de la Iglesia que no ven con tan buenos ojos este Pontificado, a su juicio, 'liberal'.
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