www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Irán, con cuidado

jueves 03 de octubre de 2013, 19:54h
En el caso de Irán, nunca más apropiada la máxima de fijarnos en lo que hace y no solo en lo que dice. Está muy bien que Rohani hable por teléfono con Obama y que su canciller se reúna con el nuestro, pero antes de sacar conclusiones esperemos a los hechos concretos que produzcan.

Rohani no es un contestatario del régimen teocrático iraní, asombroso remanente jurásico de le edad media. Quienes realmente mandan son el Consejo de los Guardianes y la clerecía encabezada desde nada menos que 1989 por el ayatolá Jamenei, con una política de tan extrema dureza que parten de la negación del Holocausto y de la existencia misma del estado de Israel.

En Irán no cualquiera puede ser candidato. Hace falta la aprobación previa de esos dos factores de poder. Rohani compitió con otros cinco que pasaron el previo test de pasteurización política, lo que, obviamente, no habría ocurrido si sus políticas hubieran amenazado a los pilares del régimen.

El cincuenta por ciento de los electores lo votó abrumadoramente (el segundo sacó solo el 16%) porque era el mal menor, el que mejor podría abrir un poco la puerta a reclamos no ideológicos sino de simple vida personal: internet, libertad para circular, estudiar, entrar y salir del país, etc.; esto es, lo que caracteriza a lo que en toda la región se conoce como la Primavera Árabe (aunque los iraníes son persas, pero no se trata de un tema étnico).

Si queremos avizorar un futuro, lo primero que conviene es ver cómo viene desde el pasado. Y en el pasado de Irán hubo varias aperturas con Occidente para acordar el contralor de las Naciones Unidas de su plan nuclear, que invariablemente se frenaron cuando llegó el momento de concretar en los hechos. Es cierto que desde la década de los Setenta ningún presidente iraní dialogó directamente con su par norteamericano, lo que abre ciertas expectativas por el alto nivel impreso a este nuevo acercamiento. Es lo único que permite la esperanza de que los mismos protagonistas vuelvan a hacer las mismas cosas de siempre y se consiga un resultado diferente. El tiempo dirá.

Lo propio podría ocurrir con el tratado que firmaron con Argentina por el caso de la AMIA. Si deciden pasar de las meras reuniones a hechos concretos, nuestro gobierno podrá encauzar el asunto como la gran mayoría de la opinión pública reclamó, antes de que le firmáramos ese cheque en blanco: escalón por escalón, día por día, un paso cada vez.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.