María de Villota ha muerto
viernes 11 de octubre de 2013, 20:15h
La expiloto de “Formula 1”, María de Villota, hija del famoso piloto de “Fórmula 1” Emilio de Villota, ha muerto de aparente muerte natural en Sevilla, cuando se disponía a pronunciar una conferencia en el sexto Congreso titulado “Lo que de verdad importa” dirigida a jóvenes donde cuentan experiencias impactantes.
Se da la circunstancia que María de Villota sufrió un grave accidente automovilístico tras el que perdió un ojo en 2.012. María tenía ahora 33 años. El lunes próximo iba a presentar su libro titulado precisamente “La vida es un regalo”. Efectivamente como dice María llena de sabiduría, la sabiduría que te da el dolor asumido y superado, “la vida es un regalo”.
La vida es un regalo porque no nos gusta morir.
Cuando muere una persona muy joven y cargada de éxito y de valor siempre nos impacta, nos conmociona y nos hace pensar. ¿Por qué ahora cuando había superado el trauma y se disponía a presentar su libro?
No lo sabemos de momento, posiblemente nunca a pesar de lo que digan los forenses. En la antigua Grecia, en la Grecia clásica solían decir que morían jóvenes los elegidos, consideraban que de esta forma los dioses les evitaban las penalidades de la vejez y de la decrepitud, cuando con frecuencia son olvidados.
No sé, pero es posible que María admirara a su padre Emilio, que comentara con sus amigas todo lo que él valía, que sufriera un poco los que llaman los sicólogos el “Complejo de Edipo”, que de alguna manera inconsciente estuviera enamorada de su padre – siempre en la adolescencia, claro -, que buscara en los hombres, en los amigos, en los novios la copia o el parecido con su progenitor. Quizá, tampoco lo sé, buscó precisamente en los pilotajes de los “Fórmula 1” la total identificación con quien le dio la vida. De hecho iba a hablar de “Lo que de verdad importa”, ese tipo de vidas hacen a quien las vive profundas, audaces y temerarias. Superan el miedo a la muerte, se exponen como los toreros a perder la vida porque aman con pasión su profesión y esa profesión da sentido y emoción a lo que hacen. No hay cosa más terrible que el paso del tiempo sin sentir nada, la larga agonía del aburrimiento, en realidad son dichosos y afortunados los que encuentran esa actividad y en ella se sumergen, así olvidan lo tremendo que es vivir sin ilusiones, por eso, repito, los sabios griegos consideraban muy afortunados a los que “la parca” enviaba al otro mundo plena juventud . Que se lo digan sino a los parados, a los enfermos, a los sin techo, a los emigrantes de las pateras, a los miles y millones de seres humanos que se mueren de hambre todos los años.
Pero lo más sangrante y extraordinario es que María haya muerto cuando iba a dar una conferencia, cuando iba a presentar su libro “La vida es un regalo”.
Sí, a los ojos de los seres normales, convencionales, es una jugarreta del destino, una mala pasada.
Pero amigos; es que nadie se muere cuando se cree que se va a morir, se muere precisamente cuando menos lo espera. Esto lo dicen los sabios y los santos, y además es que lo que dicen es verdad.
La vida de cada uno de nosotros pende de un hilo muy fino, pero sin duda lo más reconfortante, lo más valioso, es que ese hilo se corta cuando menos se espera, como le ha ocurrido a María de Villota.
Después del escalofrío viene el olvido, solo no la dejarán de recordar sus seres más cercanos, los más queridos.