RESEÑA
Julia Navarro: Dispara, yo ya estoy muerto
domingo 20 de octubre de 2013, 12:11h
Julia Navarro: Dispara, yo ya estoy muerto. Plaza y Janés. Barcelona, 2013. 916 páginas. 22 €
Sin duda, uno de los retornos más esperados a las librerías ha sido esta última novela de Julia Navarro. Tras el enorme éxito de su anterior obra Dime quién soy, suponía un reto volver a someter al escrutinio de los lectores una novela que intentase como mínimo igualar y a ser posible superar, su anterior éxito literario. A la vista del resultado obviamente Julia Navarro ha conseguido mejorar y perfeccionar el esquema que ya plasmó en su anterior entrega. La Historia con mayúsculas, las historias del transcurrir de la vida y un sorprendente final son los tres elementos definitorios de esta voluminosa obra.
Marian, trabajadora de una ONG, lleva a cabo un trabajo de investigación sobre los asentamientos de los colonos judíos en Palestina. Durante su entrevista con un líder judío se iniciará el relato de un relato que nos llevará a la segunda mitad del siglo XIX. Viajaremos a las frías tierras de Polonia y a la noble ciudad de San Petersburgo donde se pondrá de manifiesto la terrible historia de la familia Zucker, que. huyendo de la persecución a los judíos en la Rusia del Zar Alejandro III, acabará recalando en Palestina. Allí será donde se fragüe su amistad con la familia musulmana de los Ziad. Cabe destacar que en ningún momento Julia Navarro trata de inmiscuirse en temas políticos, únicamente se ocupa con asepsia de las diferentes realidades vividas por estos grupos religiosos a lo largo de los últimos siglos en distintas partes del mundo. Por supuesto que, como ya hemos dicho, al final se produce una resolución de la trama que deja boquiabierto al lector y da pleno sentido al título.
Si algo hay que destacar de las vivencias que se relatan en esta novela es lo cercano y lo familiar de lo que se cuenta, ahondando en las relaciones entre los diferentes miembros de las familias Y con las personas de su entorno, convirtiéndose de esta manera en un relato, a partes iguales, amable y cruel como la vida misma. La relación entre padres e hijos, las amistades, el amor, los desengaños o incluso el ímpetu por cambiar el mundo que fluye por las venas en la adolescencia.
Es cierto que pueden asustar sus más de 900 páginas y suponer un reto para el lector, pero la trama, el interesante hilo conductor, la necesidad de desentrañar las dudas y, por supuesto, el sorpresivo final, hacen de este libro un ejemplar más liviano de lo que inicialmente podría parecer.
Desde los zares rusos hasta la dominación turca de los territorios palestinos, desde la expansión de la ideología marxista, hasta las intifadas que ponen en pie de guerra a israelíes y palestinos, desde la soledad en este mundo, hasta la trabazón de una amistad con los que originalmente se consideran enemigos a causa de la religión, todo esto y mucho más es lo que encierra esta novela de sugerente título: Dispara, yo ya estoy muerto.
Por Jorge Pato García