Viva la Guardia Civil…y una mierda para Estrasburgo
martes 22 de octubre de 2013, 20:14h
Durante los años de plomo de ETA, se contaba un chascarrillo sobre dos terroristas que estaban esperando a que llegase una persona concreta para atentar contra ella. Se retrasaba, y uno de los etarras, impacientándose, le dijo al otro: “oye, Pachi, o éste llega pronto o te lo cargas tú solo, que yo a las 12 tengo que decir misa”. Desconozco si el chascarrillo en cuestión es o no cierto, aunque refleja a la perfección hasta qué punto la vida pública vasca estaba contaminada.
ETA siempre ha gozado del favor del nacionalismo -ya lo dijo Arzallus, “unos mueven el árbol y otros recogen el fruto”-, parte de la iglesia vasca y otro tanto de la izquierda local. Con todo y con eso, fue derrotada. Pero ojo, no por los políticos, sino por la acción de la justicia y los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado, especialmente la Guardia Civil. La Benemérita ha pagado un precio muy alto para que hoy todos vivamos mejor. Muchos de los suyos han perdido la vida a manos de unos mierdas que no serían nadie sin los Joseba Eguíbar o Jesús Eguiguren de turno.
Y por supuesto, José Luis Rodríguez Zapatero. Una criatura suya, Luis López Guerra, es el artífice del sinsentido ese dictado por el tribunal de Estrasburgo, gracias al cual los peores criminales de nuestro país pueden quedar de patitas en la calle a la orden de ya. El que fuera Secretario de Estado de Justicia con el PSOE ha sido el encargado de “ilustrar” a sus compañeros de Estrasburgo de lo majetes que son los etarras, y de lo inconveniente que sería no ponerles ahora alfombra roja para que salgan a reírse de las familias de sus víctimas. Así, el señor López Guerra ha conseguido que toda España, la España de bien, al menos, esté hoy de luto.
ETA dejó de matar porque la Guardia Civil y la justicia la derrotaron, no por falta de ganas. Ni se ha disuelto, ni ha entregado las armas ni ha pedido perdón por todo el daño causado. Afortunadamente, hoy todo aquello queda algo lejano, salvo para aquellos que ha perdido a sus seres queridos por el camino. Pero esa supuesta lejanía no debe hacernos olvidar que su entorno sigue igual. Bildu, Sortu, Amaiur o como quiera que se llame ahora la marca política de ETA sigue haciendo lo de siempre. Ya no queman cajeros ni matan, no, pero tienen unas ganas locas de volver a hacerlo. Y se les nota.
Esta tarde he intentado hablar con un amigo mío cuyo padre murió en un atentado de ETA. No he sabido qué decirle. Tampoco he conseguido averiguar qué me daba más asco, si que la asesina de 20 personas inocentes vaya a quedar en libertad en breve o imaginar las sonrisas sangrantes -nunca mejor dicho- de Jesús Eguiguren, Joseba Eguíbar o monseñor Setién. Sí se, en cambio, que mañana la Guardia Civil volverá a protegernos. Lo harán por cuatro duros, y con la misma dedicación de siempre; esa que a muchos de ellos les ha llevado a la tumba dando la vida por los demás. Estrasburgo les ha fallado. A ellos y a todos nosotros, salvo a los de siempre. Aquellos que depositan en la urna electoral una papeleta del PNV deben saber que su voto está manchado de sangre e infamia, por n hablar del resto de correligionarios nacionalistas. Enhorabuena, señor Zapatero, lo ha vuelto a conseguir. Ah, por cierto, que nadie olvide este nombre: Luis López Guerra. Suyo es este “éxito” que permitirá al asesino de las niñas de Alcácer , al violador del ascensor o a buen puñado de etarras volver al mundo en el que tanto mal han causado.
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Abogado
ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset
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