Muere Manolo Escobar
viernes 25 de octubre de 2013, 20:03h
El artista almeriense ha fallecido en una clínica de Benidorm, a los 82 años recién cumplidos.
La noticia salta como un trallazo en los medios informativos, algunas personas como yo borran de su conciencia cosas o detalles imposibles de asimilar.
He tenido que leerla en diferentes medios para comenzar a asimilarla y a archivarla, sencillamente porque Manolo Escobar no puede morir, Manolo Escobar es inmortal como es la conciencia y la historia de España de las últimas décadas.
El autor e intérprete indiscutible de canciones como “Mi carro”, “Y viva España”, “Madrecita María del Carmen” o “El porrón pompero” no mueren nunca, son como las playas de Levante y de Poniente de su Benidorm al que tanto amaba y tan lleno de recuerdos imborrables para todos nosotros, recuerdos de días irrepetibles.
Nada más oír los sones y su voz luminosa reconocemos su sonrisa contagiosa que en determinados momentos lo que pretendía era alejarnos las penas para poder olvidarlas, de este pueblo español con tanta frecuencia maltratado por el destino. Manolo Escobar, hijo del pueblo, cantaba para el pueblo llano, cantaba sus penas pero sobre todo sus alegrías, la alegría de su sol maravilloso, al que acudían y siguen acudiendo miles y millones de personas de distintos países quizá con frecuencia más ricos y mejor gobernados pero sin ese sol que Dios o el destino ha querido unir para siempre con nosotros, ricos y pobres, alegres y tristes, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos.
Ya más lentamente nos enteramos que padecía cáncer de colon y que estaba ingresado en el hospital a causa de una insuficiencia renal, tras sufrir un pequeño ictus. Siempre cerca del “Porón pompero”, su chalet al borde del Mare Nostrum.
“Qué bonita es mi niña”, “Los peces en el río”, “Cocidito madrileño”.
Después de las coplas y los villancicos, “Cocidito madrileño” nos trae el aroma de aquellos cocidos que los albañiles comían sentados sobre la acera de un camino o de una calle, al sol en invierno, a la sombra en verano. Ese “cocido” símbolo de Madrid, del “Madrid” de Agustín Lara, del Madrid de “Lhardy”, del Madrid de Manolete, del Madrid de Perico Chicote, del Madrid de Moreno Torroba…. De todos los madriles y quizá, especialmente, de nosotros los madrileños.
Por eso la muerte de Manolo Escobar no existe, es una broma macabra que hay que olvidar cuanto antes porque el cantante no muere nunca, los artistas de raza dejan cicatrices en el alma del pueblo. No pueden morir.
A finales de septiembre tuvo Manolo que cancelar sus actuaciones previstas debido a una recaída. Pienso que eso de que se te vaya deteriorando el cuerpo tan querido y tan útil, es una faena muy jodida. Pero el alma del artista es patrimonio de las gentes, queda siempre troquelada en el alabastro de su historia.
Y “!Viva España!”, que Manolo se ha ido en “Mi carro”, en su carro hacia un lugar tranquilo donde seguir componiendo y cantando para los ángeles y para Dios.