Con el barco del PSOE a la deriva y con demasiadas vías de agua, los socialistas acuden este fin de semana a la Conferencia Política con el objetivo de fijar las líneas ideológicas básicas para la próxima década y aclarar su estrategia electoral. Todo en un momento convulso en Ferraz a cuenta de los posibles candidatos a suceder a Alfredo Pérez Rubalcaba, la caída en los sondeos con los peores datos de su historia y con una relación turbulenta con el PSC que apunta a ruptura.
Ahora o nunca. Con esta idea acude el socialismo español a la
Conferencia Política del PSOE que comenzó ayer viernes con varios encuentros con jóvenes, aunque no se inaugurará hasta las 12.00 horas de este sábado, cuando realmente se entrará en materia.
La sensación entre los seguidores del puño y la rosa es que la formación atraviesa sus peores momentos en la historia reciente y que necesita un golpe en la mesa si no quiere verse abocada a una larga travesía por el desierto político, un lavado de imagen tanto en su dirección como en su ideario para recuperar el terreno perdido tras las elecciones de ahora hace dos años. Entonces se perdieron cuatro millones de votos, una losa demasiado pesada. De este modo, se busca
conformar "la casa común de la izquierda" a través de "un contrato vinculante" con la ciudadanía.
A lo largo de los últimos diez meses, un panel de más de cien expertos al frente del cual ha estado
Ramón Jáuregui, en estrecha colaboración con María González Veracruz y Pedro Sánchez, se ha encargado de recabar todo tipo de ideas, recomendaciones, consejos y propuestas para llegar a esta Conferencia Política con una batería de propuestas novedosas con las que conformar un nuevo ideario que sirva de hoja de ruta política
"para los próximos diez años", aseguraba esta misma semana Óscar López, secretario de Organización del PSOE.
Desde una posible reforma Constitucional al modelo de financiación, el empleo, la fiscalidad o los sistemas educativos o sanitarios más convenientes para España, casi todo tendrá cabida en el panel de foros y debates. Casi todo porque hay tres tabúes, al menos en principio, que el PSOE quiere eludir.
Primero,
el modelo territorial, que quedó, a juicio de Ferraz, zanjado con el Acuerdo de Granada del pasado mes de julio y en el que se apostaba, de manera conjunta con el PSC, por la tercera vía. Segundo,
la convocatoria de primarias, que queda en manos del Comité Federal, a celebrar en unas semanas. Y tercero,
la Corona, un frente sensible que se espera esquivar para no levantar ampollas en la primera institución del Estado.
Foto de familia del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, junto a los expertos que han colaborado con el partido para la elaboración de la ponencia marco de la Conferencia Política. Foto: EfeCon la presencia de dos expresidentes,
Felipe González y
José Luis Rodríguez Zapatero, y divididas en
cuatro comisiones (Europa y reformas políticas, economía y empleo, Estado del bienestar y modelo de partido),
390 páginas de ponencia marco y más de
12.600 enmiendas serán abordadas en los tres días de Conferencia, a la que acudirán más de
un millar de miembros, de los que 250 no estarán afiliados (siete de ellos en representación de Izquierda Unida) pero tendrán voz y voto.
Esta 'intrusión' no es casual, puesto que el PSOE quiere abrir el partido a la ciudadanía y hacer públicas las primarias, un tema espinoso que la cúpula de la formación quiere llevar con sumo tacto.
Las espadas en todo lo alto y la 'patata' catalanaPor mucho que desde las altas esferas del PSOE no se hayan cansado de repetir que la Conferencia Política no debe convertirse en
"una subasta pública" o en
"una pasarela Cibeles" de candidatos, lo cierto es que el debate sobre una posible convocatoria adelantada de primarias copará los corrillos del Palacio de Congresos de Ifema.
A meses para los comicios europeos, crece el apoyo a que se abra desde ya el debate sucesorio, debate que ha tenido buena acogida en determinados sectores del PSOE. Sin ir más lejos, a la ya sabida
Carmen Chacón, que clama "por una nueva tripulación", se han unido como posibles rivales de Pérez Rubalcaba para hacerse con el cetro de la rosa
Patxi López,
Emiliano García-Page,
Tomás Gómez y
Eduardo Madina.
El secretario general del PSE lleva meses con una estrategia de distanciamiento medido con Madrid para reforzar su imagen. No lo ha confirmado, pero las declaraciones de esta semana en las que aseguraba que
no se pondría de perfil si palpa un respaldo suficiente le sitúan en la 'pole' por suceder a Pérez Rubalcaba.
De izquierda a derecha, Susana Díaz, Patxi López, Alfredo Pérez Rubalcaba, Eduardo Madina y Carmen Chacón. Fotos: EfeMientras la cúpula de Ferraz insiste en no tomar decisiones "estratégicas" antes de tiempo y se remiten al Comité Federal para adoptar este tipo de decisiones, 'rebeldes' como el madrileño Gómez tienen la intención de llevar el debate hasta la Conferencia. En esta misma línea se mueve Izquierda Socialista, la única corriente de opinión reconocida en los Estatutos Federales del PSOE y que se plantea proponer un candidato propio.
Sabedora de que el asunto calará por mucho que no figure en el orden del día, la 'número dos' del partido, Elena Valenciano, reconocía esta misma semana que
"no se pueden poner puertas al campo" y que durante este fin de semana "se puede hablar de todo".
Por su parte, Susana Díaz, mano derecha de Chacón en el Congreso de Sevilla y a quien Pérez Rubalcaba quiere atraer hacia sus intereses (le ofreció presidir la Conferencia, aunque ella lo rechazó), encabeza una federación andaluza que también ha mostrado sus preferencias por adelantar cuanto antes las primarias para
dar margen suficiente al ganador de cara a las generales de 2015.
Otra de las 'patatas calientes' del fin de semana es la tensa y, cada vez más, distante relación del PSOE con el PSC, que aporta medio centenar de representantes este fin de semana.

A pesar de haber llegado a un acuerdo en Granada sobre cómo afrontar el reto independentista, lo cierto es que la postura de ambas partes dista mucho de estar mínimamente cercana y no son pocas las voces, como las de
Alfonso Guerra o de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que abogan por romper con la federación catalana y crear una alternativa propia hartos de la falta de sintonía y disciplina de la facción catalana.
Lo cierto es que estas aspiraciones rupturistas se apoyan en el comportamiento díscolo del PSC de los últimos meses, que ha llegado a romper incluso la disciplina de voto en el Congreso de los Diputados, y al relativamente escaso peso que tienen sus delegados en el Congreso socialista, como quedó constancia en el de Sevilla.
Renovarse o morirDe este modo, mucho trabajo tienen los socialistas por delante a lo largo de las próximas jornadas. La estrategia es clara: reconocer los errores del pasado que han llevado al PSOE a la situación actual y lanzar una batería de propuestas que reverdezcan la formación y sus dirigentes, muy erosionados por la gestión de la crisis y por una labor de oposición "pobre", a juicio de la mayoría de la militancia.
El 20 por ciento de las enmiendas presentadas tienen como objetivo renovar al Partido Socialista y el 80 por ciento restante tienen que ver con intentar dinamizar el Estado y las instituciones españolas.
Entre las medidas estrellas en el listado, destacan
una reforma constitucional para blindar la Sanidad y la Educación, permitir que los extranjeros no comunitarios puedan votar en las elecciones municipales, imponer un sistema de primarias para todos los partidos políticos, reformar la ley de financiación de los partidos, un gran pacto social por el empleo, nueva fiscalidad a la banca a través de dos nuevos impuestos, regular el derecho a morir dignamente, eliminar la referencia a la Iglesia en la Constitución, recuperar Educación para la Ciudadanía, garantías constitucionales para el aborto, abolir la pena de muerte (se limita en la actualidad a tiempos de guerra),
una extensión del Plan Prepara hasta un máximo de tres años, eliminar el copago y
revertir las privatizaciones sanitarias.
En cuanto a la reinvención del PSOE, las 2.459 enmiendas al respecto versan, sobre todo, en torno a tres pilares bien diferenciados: el establecimiento de unas primarias abiertas, con la posibilidad de aceptar votos externos mediante el pago de una pequeña cuota simbólica a imagen y semejanza del modelo francés; la elección del secretario general mediante el voto directo de todos los militantes y la ampliación de la base social de la formación.