www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

RESEÑA

Leila Guerriero: Una historia sencilla

domingo 17 de noviembre de 2013, 12:23h
Leila Guerriero: Una historia sencilla. Anagrama. Barcelona, 2013. 152 páginas. 14,90 €. Libro electrónico: 10,99 €
Una historia sencilla se llamó en la Argentina la película de David Lynch, Una historia verdadera (The straight story, 1999), protagonizada por Richard Farnsworth y Sissy Spacek. En ella se contaba la historia real de Alvin Straight, un hombre de 73 años que viajó cientos de kilómetros desde Iowa hasta Wisconsin montado en un tractor para cortar el césped con el fin de reencontrarse con su hermano gravemente enfermo con el que no se hablaba desde hacía más de una década.

Pero Una historia sencilla es también una historia real ocurrida en 2012 en la pequeña localidad Laborde, a 500 kilómetros de Buenos Aires, perdida en la Argentina profunda. Se trata de una novela corta, o más bien, de una crónica larga de la periodista y escritora Leila Guerriero.

Como el filme de David Lynch, la homónima narración de Guerriero relata la pequeña y a la vez ingente epopeya de Rodolfo González Alcántara, pampeano de pura cepa, joven sufrido y de origen humilde cuyo mayor sueño es del de ganar el primer premio del torneo de malambo de Laborde. Esta suerte de danza acrobática, masculina e individual, cuya característica principal es la destreza en el zapateo y la postura corporal, tiene como meca esta localidad de tan solo 6.000 habitantes, fundada en 1903, con el nombre de Las liebres. Pero, a pesar del prestigio que alcanzan aquellos veteranos ganadores del podio a los mejores, la competencia es el canto del cisne de los malambistas pues, una vez que obtienen el codiciado galardón, los ganadores del festival de Laborde deben retirarse, con brillo y honores, pero retirarse al fin.

¿Qué puede tener de atractivo entonces una competición prácticamente desconocida para el gran público, perdida en una provincia mediterránea en el cono Sur? ¿Qué puede tener de interesante la historia de un joven latinoamericano pobre que corre detrás de un sueño impostergable aun cuando la vida le puso delante innumerables obstáculos como el hambre, el clima inhóspito, el hacinamiento en su pueblo natal y luego una ciudad hostil llena de peligros, varios trabajos para poder cubrir apenas las necesidades básicas, y hambre, más hambre, para poder cursar la licenciatura en danzas folclóricas? ¿Qué puede tener de interesante que ese mismo joven, a pesar de todas las calamidades, continúe siendo trabajador, agradecido, memorioso, amigo devoto y creyente inclaudicable?

Una historia sencilla es una gesta de valores mínimos, los mismos con los que lidian a diario las millones de personas anónimas cuyas vidas no llenarán las primeras planas de ningún matutino de gran tirada. Como en aquella vieja canción de la trova rosarina: “Ese hombre trabajó. ¿Quién escribirá su historia?” Es Leila Guerriero la que viaja para cubrir la aventura sin estridencias de este veinteañero vapuleado por el destino en el relato de una crónica ajustada donde desfilan el tesón, la ansiedad y la alegría del sueño cumplido, y el valor supremo de la familia, los amigos, la camaradería y el respeto por las tradiciones.

Y aunque, cuando llegando al final del evento, justo en medio del clímax, la voz del locutor del festival de Laborde esté a punto de gritar por el altavoz el nombre y apellido del consagrado ganador del festival más importante de malambo argentino y el lector esté apenas a pocas líneas de adivinar quién será el agraciado, el suspenso y la tensión se mantendrán intactos porque, en el fondo, con esta historia sencilla, recuperará la satisfacción de creer que los sueños, con sudor, sangre y lágrimas a veces -solo a veces- se cumplen.

Y ya no habrá nadie que le quite lo bailado.

Por Verónica Meo Laos
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios