¿Dónde estaba Bardem en la última manifestación de Nunca Máis?
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 17 de noviembre de 2013, 18:37h
La plataforma Nunca Máis, impulsada y creada por el PSOE e IU, y acompasada por las gaitas de los honrados sindicalistas, para deteriorar al Gobierno del PP y que todavía no admiten que les arrollara en las urnas con su mayoría absoluta, ha vuelto a tomar la calle este sábado para protestar por la sentencia que les ha dejado en evidencia. Y se han manifestado indignados, con su orgullo pringado de chapapote.
Tuvieron su éxtasis de rebeldía y radicalismo izquierdista y, al final, se han quedado con un palmo de narices. Aprovecharon una tragedia para intentar tumbar a un Gobierno, en lugar de ayudar a paliar la catástrofe. Una catástrofe, que según sentencia judicial, no fue culpa de nadie.
Un terrible accidente, desolador, dramático, espeluznante, repugnante. Un drama medioambiental sin precedentes. Bueno, Cascos, el ministro de Fomento, estaba cazando y no dejó de disparar hasta que tumbó la última pieza. Si es que con esa cara es capaz de cazar algo. Y, por eso, ahí está, enredado en los Juzgados y en las cloacas políticas y sociales. Por la cara dura. Y por la poca puntería.
En esos días, cuando las playas gallegas eran invadidas por el veneno negro, acudieron los de la “zeja”, Bardem el primero, y se liaron a gritar y a insultar hasta quedarse roncos. Querían aprovechar la tragedia para derrocar al Gobierno, pero su actitud, sus caras de ira, sus malas artes, su violencia, terminaron dándole la mayoría absoluta al PP. En buena parte, por eso, porque la sociedad española se percató de que la alternativa estaba llena de chiflados y extremistas. Como Bardem y familia.
Hicieron, claro, el ridículo. Porque la sentencia, que conviene acatar, les ha quitado la razón. Pero ellos, Bardem ya no mueve un dedo, siguen vociferando. Muy demócratas.
No hay que ser Sherlock Holmes para suponer que el artista español se encontraba este sábado plácidamente en Los Ángeles, bañándose en las limpias aguas del mar. Sin mota de chapapote. Relajadito, repanchingado en una cómoda y acolchada tumbona y contando los millones de dólares que gana con sus películas y que no dedica, precisamente, a los afectados por el chapapote o a los parados que tanto le escuecen. Se lo gasta en langostas y vinito fresco. Porque en el peluquero y en hojas de afeitar no gasta ni un duro.
Hace poco le criticaba como actor y nuestra excelente y guapa crítica de cine me quitó la razón. Dijo que era un buen actor. Aunque sigo creyendo que siempre hace el mismo papel de chulito barriobajero, antipático, desaliñado y desagradable. Un macarra. Pero es probable que Alicia Huerta tenga razón. Suele tenerla.
De todos modos, políticamente, Bardem ha demostrado su actitud, como la de su madre: un odio sin fisuras a la derecha. Son comunistas y radicales. Lo que aún no sabemos es si quieren un Stalin para España y que erradiquen y enchironen a todos los que huelan a derecha. Bueno, Cayo Lara y compañía tienen un deje totalitario, mientras se llenan los bolsillos con el dinero de las subvenciones. Para langostas y vinito fresco. Tal para cual. Pues eso, Nunca Máis ni Bardem, ni Rubalcaba, ni Cayo Lara. Ni, por supuesto, Cascos.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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