Rajoy: ecuador de legislatura
sábado 23 de noviembre de 2013, 08:08h
Se cumplen esta semana dos años de la victoria electoral del PP. Este período ha estado marcado por las dificultades económicas y la política de ajustes que ha tenido que poner en marcha Mariano Rajoy cuando llegó a la Moncloa en 2001. Ya entonces, los populares avisaban de que no iba a ser un año fácil y que, dado el panorama, iba a ser complicado ver luz al final del túnel hasta el año que ahora termina. Y es verdad que en este 2013 parecen vislumbrarse algunos indicadores positivos, si bien el camino que resta aún por recorrer es mucho. La estabilización de la prima de riesgo, el fin del rescate bancario -pese a lo cual sigue sin fluir el crédito- y un leve repunte del desempleo son datos objetivos que tanto los mercados como Bruselas han sabido apreciar.
La contención del gasto público ha sido uno de los principales objetivos del Gobierno durante sus primeros dos años, y parece que está en vías de conseguirse. Aquí, por tanto, el balance sería positivo. No lo es, sin embargo, en lo que a día de hoy es el principal problema del país: su enorme tasa de paro. Es un hecho que la tibia y amagada reforma laboral no ha logrado crear empleo, al menos de momento. Desde Moncloa se asegura que sus resultados empezarán a verse en breve. Ocurre que con uno de cada cinco españoles sin trabajo -con una tasa de paro juvenil superior al 50%-, una economía deprimida y un sistema bancario del que no acaba de emanar el crédito el tiempo apremia.
Es verdad que Rajoy recibió una herencia envenenada, pero también lo es que le ha faltado determinación a la hora de afrontar los principales retos. Tampoco ha estado a la altura en lo que se refiere a su política de comunicación, manifiestamente mejorable. y en cuanto al desafío secesionista del nacionalismo catalán, habría que haber mostrado una mayor firmeza desde un primer momento; eso quizá habría evitado que se creciesen hasta llegar a la actual situación, por lo demás preocupante.