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RESEÑA

Ramón de España: El manicomio catalán. Reflexiones de un barcelonés hastiado

domingo 24 de noviembre de 2013, 13:26h
Ramón de España: El manicomio catalán. Reflexiones de un barcelonés hastiado. La Esfera de los Libros. Madrid, 2013, 198 páginas.18 €
Ramón de España nos presenta su última obra que va ya por la segunda edición. No sorprende que así sea, como tampoco que hubiera una tercera, cuarta o quinta. Su calidad, estilo literario y objeto de estudio (la Cataluña soberanista de hoy y los conceptos asociados a ésta, como el derecho a decidir) la convierten en un referente y la dotan de actualidad, pertinencia y necesidad.

Bajo ocho reflexiones, a modo de capítulos, estructura el contenido en el cual radiografía a la clase política, medios de comunicación o cultura catalanas, diseccionando el discurso de sus elites y mostrando sus contradicciones, una suerte de “quiero y no puedo”.

El autor no habla de oídas. Al contrario, es un catalán de pura cepa (un botifler para el nacionalismo, con cuyos mantras no comulga, particularmente con la definición de Cataluña como “país”) que ha conocido el esplendor y el ocaso cultural de su comunidad autónoma.

La provocación está presente desde el minuto uno, cuando se refiere a Jordi Pujol como Papá Pitufo. Tampoco salen bien parados el resto de fuerzas políticas catalanas, en especial el socialismo (PSC), de quien recalca el complejo de inferioridad que el nacionalismo ha sabido inocularle. Como resultado, los gobiernos de Pascual Maragall y de José Montilla no implicaron cambio alguno con respecto a las dinámicas trazadas por el pujolismo sino que las acentuaron y radicalizaron de manera esperpéntica (por ejemplo, multando a quienes no rotulasen en catalán sus comercios).

Para Ramón de España y para otros intelectuales catalanes disidentes (Albert Boadella) los dos gobiernos tripartitos supusieron toparse de bruces con la realidad: “Supongo que me creí que el PSC era una partido progresista y de izquierdas, aunque no paraban de llegarme indicios de que, en realidad, era un cónclave de pequeños burgueses catalanistas que simulaban solidaridad e interés por la chusma del extrarradio (frecuentemente, de origen no catalán)”, sentencia (pp. 22).

Si hay una idea que el autor quiere recalcar sobre el resto, ésta es que con Pujol se empieza a construir el mito de que Cataluña nada tiene que ver con España (nación que pasa a denominarse “Estado español” en el argumentario e imaginario separatista). Una tupida red de subvenciones de la que se benefician medios de comunicación, entidades e “intelectuales particulares”, se convierte en la herramienta empleada para que el mensaje penetre en la sociedad y la aborregue. Quien no lo acepte, será acusado de “traidor”, apelativo sinónimo de “fascista” o “español”.

El resultado de estas dinámicas es desolador ya que “lo que tenemos en Cataluña desde hace 30 años es un régimen” en el cual “si quieres ahorrarte problemas, como a menudo hace el gobierno central, dales la razón en todo” (a los nacionalistas, pp.124). En efecto, en paralelo a la hegemonía del nacionalismo, hay otro fenómeno complementario que no puede perderse de vista: el olvido de Cataluña mostrado por los dos grandes partidos nacionales.

Al respecto, PP y PSOE optaron por la comodidad, esto es, por la estrategia de entregarla a Jordi Pujol pues éste, previamente, “les había vendido la imagen del nacionalista moderado y responsable que, hasta cierta medida, estaba dispuesto a participar en el progreso y en la gobernabilidad de lo que él llamaba Estado español” (pp. 41).

En definitiva, una obra magistral cuya ironía y sarcasmo, aderezadas con las dosis precisas de realismo, nos acerca la historia reciente de Cataluña. Nombres y apellidos de quienes comulgan con el victimismo separatista fluyen en un libro cuya finalidad no es adoctrinar, sino exponer un escenario en el que política y corrupción se dan la mano.

Por Alfredo Crespo Alcázar
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