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La cuadratura del círculo

domingo 01 de diciembre de 2013, 19:19h
Pronto y en la mano.
La 1ª en la frente: el descenso de festejos taurinos convencionales cae en picado mientras sube el número de profesionales registrados.

El dato, entre los muchos, muchísimos, que ofrecieron el martes los empresarios de ANOET no pasó desapercibido.
A partir de ahí sus designios quedaron inescrutables. La perplejidad hurtó la profundización de su causa-efecto. Incluso, en el peor de los casos, el despertar de la curiosidad.

¿Un tabú? Sin duda. Y el índice referencial en que cualquier acuerdo posible en le sector se antoja improbable.
Es una cuestión manoseada por la dinámica habitual que ha constituido un modo de “sobrevivencia” de hoy -y de jubilación atada- en base a unas cotizaciones sociales que constituyen el atractivo por encima del salario puntual para registrarse como profesional en un sector en profunda crisis.
Un boletín de cotización sellado que ofrece altas y bajas con sus consecuentes periodos de derecho a paro y la subsiguiente historia laboral a efectos de futuro.
Una cuota a cargo, generalmente, del empresario como contratista del contratado por su contratado (parece de los Hermanos Marx, pero es real por mucho que perpleje) y unas percepciones de paros intermitentes y una pensión, más guapa que fea, a cargo de la caja común de todos los españoles.

Más.
De esos datos aportados y que “pasaron por allí”.
Globalizando el periodo 2007-2012 los festejos en plaza decrecen en un 45,9%.
¡Pero!,¡pero!, los festejos populares tan sólo caen en un 9,49% con un cifra muy estimable al cierre del año pasado de 14.187.

Tampoco se entró en la letra pequeña que arroja este dato del que se podría colegir que el “fiero león” que supone el anti-taurinismo no lo es tanto en la medida que se demuestra una aceptación a lo que el toro significa, como parte de nuestra idiosincrasia. Más si el españolista se siente protagonista y no le cuesta un duro. Por otro lado los organizadores tampoco se ven asfixiados por los costos que en su mayoría son asumidos por los ayuntamientos como parte del presupuesto de festejos.
Tirando de este ovillo se llega a la conclusión de la incidencia cabal que supone el precio de las entradas como freno a la asistencia y como consecuencia de los gastos, más en tiempo de crisis económica.
Más o menos, lo sabido ¿pero quien y cómo se le pone el cascabel al gato?
Es difícil cuadrar un círculo y además vicioso.

“Otra que te meto, Aniceto”:
Se reveló algo que se intuía: pese a la crisis, la disminución de festejos y las negras expectativas de futuro las subidas salariales (menos en 2010, -0.30) han estado por encima de la media (casos como 2009 con 2.35 puntos, o en 2012 con 1.56), sin congelaciones, quitas en función de la producción, regulaciones ni remodelaciones de plantillas… todo producto de un sector donde el empresario no es en su totalidad dueño de su negocio, apuntaron, encontrándose supeditado a terceros y grupos de presión altamente sindicados.

Resumiendo: sueldos progresivamente por encima del IPC en relación inversa a las tasas de asistencia. Suben sueldos, espectadores disminuyen.
¿La cuadratura del círculo?

Las administraciones suponen, en diferentes conceptos, comerse un 60% del total de los gastos. Lo que queda no es suficiente para un plan de estabilidad sin no se reestructura desde dentro.
Pero las administraciones, ni están (por la labor) ni se las espera.
En el sector la altura de miras choca con la versatilidad de intereses que parten de un sector continuista versus gremios cortoplacistas por mor de una profesión de tiempo limitado como es el caso de los toreros.
No el de los subalternos, pero cuya uniformidad en perjuicio de una leal competencia entre ellos es su ariete para que sus cuentas medio cuadren a costa de la inviabilidad del sector.


Datos y más datos.
Extraordinario informe para echar un rato largo y no provocar, precisamente, el optimismo.
Más si nos detenemos en el escueto, pero preciso, estudio publicado la semana pasada sobre la situación de las plazas de 3ª y 4ª, amén de las novilladas, cuya situación es de metástasis.
Si hay un dato como luz al final de un muy negro túnel: el de la estimación que en paralelo sobre las previsiones del crecimiento del país, ya se estima que se ha tocado suelo que sobre el 12% de pérdida de festejos en 2012 se prevé que la recesión en 2013 no supere el 6%. Que en el 2014 se mantenga en esa tasa y que a partir de 2015 se empiece a crecer para recuperar los 2.000 espectáculos del primer lustro del siglo XXI en 2007.

Pero para ello hacen falta reformas.
De lo contrario se seguirá viviendo, de milagro, pero se seguirá viviendo hasta que el cuerpo aguante y el “túnel” o el régimen cooperativo sea la forma de subsistir. La clandestinidad hecha norma.

La guinda del pastel la puso Eduardo Canorea en la convocatoria que la empresa de Sevilla giró a los medios locales “nadie quiere oír hablar de reducir gastos”.
Faltó que alguien preguntara si su casero, la Maestranza, tampoco. Una propietaria que tiene por soldada más del 22% de cada festejo.

Círculo cerrado o graciosamente ovalado, como el ruedo sevillano, su cuadratura se hace entre improbable o imposible.

Sólo queda la invocación taurina “que Dios reparta suerte”.

Pedro J. Cáceres

Crítico taurino y Periodista

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