No se puede desconocer la realidad energética
martes 03 de diciembre de 2013, 20:14h
Repsol y el gobierno argentino están negociando el pago de la indemnización por la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF. Para entender esta negociación es indispensable prestar atención a lo que viene ocurriendo, desde hace ya varios años, con la producción de hidrocarburos en Argentina.
Este año la producción de petróleo está cayendo 3 por ciento y la de gas al 6 por ciento. La política energética vigente hace más de una década, exhibe un record de 124 meses seguidos de caída en la producción de petróleo y 100 meses de caídas en la producción de gas. Cuando asumieron estas autoridades energéticas se producía 40 por ciento más de petróleo y 25 por ciento más de gas que ahora. Hoy con YPF solo no alcanza porque su producción es una fracción menor de la producción, como resultado de la gran descapitalización alentada por el gobierno cuando gesto la incorporación “gratuita” del accionista español-australiano en febrero del 2008, y por eso aprobó una exagerada distribución de dividendos en efectivo. La única verdad es la realidad y no el relato transitorio, espejismo de un día. Cuando se discutió en el Congreso la estatización del 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol, el “relato” alcanzo su máxima expresión retórica. Fue cuando el día 22 de abril del 2012, el miembro informante, el senador Aníbal Fernández aseguraba: “Somos conscientes que durante el 2012 vamos a tener que importar combustible: No tengo duda, sin embargo estoy seguro que durante el 2013 eso no será cierto”.
El relato sirve apenas para un rato, cuando como en este caso es falso, ya que siempre se impone la realidad. Estamos importando 1,5 millones de dólares por hora de fueloil, gasoil, gas de Bolivia y el caro GNL que recibimos por barco, porque nuestra producción sigue cayendo. Es urgente estabilizar esta caída productiva, para luego intentar recuperar los perdidos niveles productivos, Esta prolongada caída, durante la actual administración energética, es la causa del “cepo cambiario”, con el cual se pretenden proteger las declinantes divisas del Banco Central. Tenemos recursos potenciales, pero ponerlos en valor requiere no solo tiempo para el desarrollo de nuevos yacimientos, sino también cuantiosos recursos financieros para viabilizar las grandes inversiones que son necesarias. Por eso se intenta ahora remover los escollos, que impiden que actores de primera línea internacional entren a jugar en serio en este nuevo escenario de los recursos “no convencionales”. Una expropiación de YPF con características de confiscación, era un escollo que únicamente los cultores del relato podían no ver ni reconocer. Superar ahora este escollo es necesario para comenzar a transitar un nuevo sendero, que nos permita en el futuro recuperar el autoabastecimiento perdido por esta política energética. El gobierno argentino es ahora bienvenido a la realidad.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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