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¿Es la ciudad de México, de vanguardia?

Juan Federico Arriola
martes 10 de diciembre de 2013, 19:40h
La Ciudad de México, capital del Estado mexicano ha sido gobernada por el Partido de la Revolución Democrática (izquierda moderada) de manera ininterrumpida desde 1997. En estos 16 años ha habido diferentes jefes de gobierno del Distrito Federal (alcaldes): Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles (hoy colaboradora del gobierno de Enrique Peña), Andrés López Obrador, Marcelo Ebrard y actualmente el jurista-penalista Miguel Mancera.
Antes de diciembre de 1997, el gobierno se llamaba Departamento del Distrito Federal y dependía directamente del presidente de la república, que constitucionalmente era además el gobernador del Distrito Federal. Así entonces, los ciudadanos de la capital, no teníamos los mismos derechos que el resto de los mexicanos que podían escoger a sus gobernadores.

En 1988, la injusticia se hizo evidente. El candidato del PRI a la presidencia de la república, Carlos Salinas de Gortari perdió de manera contundente en la Ciudad de México frente al candidato del Frente Democrático Nacional, (antecedente directo del PRD) Cuauhtémoc Cárdenas y por tanto el gobernador del Distrito Federal repudiado por la mayoría de los ciudadanos capitalinos, se convertía en el responsable político de la Ciudad de México quien delegaba legalmente el gobierno en el titular del Departamento del Distrito Federal escogido por el propio presidente de México.
En 1997, Cárdenas ganaba de manera clara las elecciones locales frente al candidato del PRI, Alfredo del Mazo. Desde entonces el PRD es el partido dominante no sólo en la alcaldía sino también en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. La propia izquierda ha dicho que la Ciudad de México es una ciudad de vanguardia, por la amplitud de derechos económicos y sociales. Sin embargo, en los últimos meses, grupos de vándalos que se autodenominan anarquistas, sin saber lo que el anarquismo es, han irrumpido violentamente en manifestaciones que son violentas y además han destrozado comercios y herido a agentes de la policía del Distrito Federal.

Las manifestaciones en la Ciudad de México han provocado múltiples problemas y la izquierda no quiere reconocer plenamente que los manifestantes ya sea de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, así como encapuchados que no dan la cara sí afectan seriamente derechos de otras personas: libertad de comercio, libertad de tránsito, derecho a la educación, goce de la paz pública, etcétera.
El actual, jefe del gobierno del Distrito Federal, Miguel Mancera que cumple el 5 de diciembre de 2013, un año al frente de la capital y ciudad más importante en lo político, financiero, cultural y educativo de todo el país (se mantiene así el centralismo político a pesar de que México es constitucionalmente un Estado federal) ha decepcionado a diversos sectores de la población que habita la Ciudad de México. Para empezar, Mancera hizo un viaje innecesario al Estado Vaticano durante el ascenso del Papa Francisco y declaró que la Santa Sede había costeado su viaje, cuestión que fue desmentida al día siguiente por el vocero del Vaticano. Durante los meses siguientes ha habido un escándalo tras otro, se suceden como los días: penetración del narcotráfico en bares, matanzas entre grupos rivales, algunos policías involucrados en secuestros y extorsiones, opacidad en el gasto por parte de legisladores locales, problemas en el transporte público, y además intromisión indebida en la selección de la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal que es constitucional y legalmente independiente.

Mancera en su obsesión por ser presidente de la república en 2018, no sabe o pretende ignorar la maldición que se cierne sobre todos los gobernantes del Distrito Federal con cualesquiera nombres: gobernadores (antes del presidente Álvaro Obregón) jefes del Departamento del Distrito Federal, regentes o jefes del gobierno del Distrito Federal, que todos los que han aspirado a gobernar México han fracasado y la lista es larga: el general Francisco Serrano, y después los civiles Casas Alemán, Ernesto P. Uruchurtu, Ramón Aguirre, Manuel Camacho, Cuauhtémoc Cárdenas (que lo intentó tres veces, dos antes de ser jefe del gobierno capitalino y una después), Andrés López Obrador, actual principal opositor del gobierno de Enrique Peña y que el pasado 3 de diciembre sufrió un infarto y está internado en un hospital privado. Marcelo Ebrard, el más preparado y brillante de la izquierda fue desplazado el año pasado por el propio López Obrador.

Mancera ha descuidado seriamente su labor de alcalde por soñar la presidencia de México y esto incluso pone en peligro el mejor sitio de gobierno que tiene actualmente la izquierda mexicana. La capital de México merece un mejor gobierno: transporte ágil y eficiente, recolección de basura, eficiencia policíaca, honestidad en el manejo de los recursos públicos, y continuar con el apoyo psicológico y económico a los grupos más pobres y los más ancianos que merecieron la atención del gobierno de López Obrador durante su administración local (2000-2006). No puede ser de vanguardia una ciudad que tiene un mal gobierno y un pésimo poder legislativo opaco, corrupto e ineficiente.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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