Suspensión de la ayuda militar a los rebeldes sirios
jueves 12 de diciembre de 2013, 23:32h
Hace unos meses el mundo se disponía a asistir a una intervención militar en Siria, liderada por Estados Unidos, para intentar poner coto a la brutal guerra civil que se está desarrollando en el país entre su presidente, Bashar al-Assad, aferrado al poder a sangre y fuego, y las tropas rebeldes que quieren acabar con su tiránico régimen. Sobre todo, la comunidad internacional veía cada vez más horrorizada, el empleo de armas químicas que causan cientos y cientos de víctimas en la población civil. Hoy, el conflicto no solo continúa sino que parece haberse enquistado de manera definitiva y presenta unos perfiles cada vez más enrevesados y complejos.
Ahora, Estados Unidos y Gran Bretaña han decidido suspender la ayuda militar a los rebeldes que le venía prestando desde agosto del año pasado, y que esta primavera se había incrementado. El motivo inmediato de ello ha sido el asalto de combatientes islamistas a un arsenal de la oposición en la frontera con Turquía que les ha permitido hacerse con un preciado material antiaéreo y antitanque, que se inscribía dentro de eso envíos de armas no letales, pero de gran importancia para resistir, que les hacen las Administraciones norteamericana y británica. El hecho, más allá de su alcance concreto, revela lo que de alguna manera no dejaba de intuirse desde el comienzo del avispero sirio: la presencia de numerosos grupos de islamistas radicales -ligados a Al Qaeda- entre los rebeldes que no luchan precisamente por la instauración de un sistema democrático en Siria. Esta presencia se ha ido intensificando con el tiempo hasta desbordar a los rebeldes supuestamente moderados y convertir a la oposición al presidente en un confuso conglomerado con luchas intestinas por el poder, en las que los yihadistas van ganando más y más terreno.
El llamado Ejército Libre Sirio (ELS) ha reaccionado rápidamente a este cese de la ayuda, señalando su portavoz: “Esperemos que nuestros amigos se replanteen la decisión y esperen varios días a que las cosas se aclaren”. Es lógico que el ELS quiera evitar a toda costa quedarse sin ese respaldo, que les ha hecho posible la resistencia y hacerse fuertes en varias ciudades como la emblemática Alepo, convertida en un bastión rebelde. Pero para ello debería tomar las riendas de una situación desbocada en la que el control parece estar cada vez más en manos del yihadismo. Clara muestra de ello es ese asalto al arsenal y la toma por parte del Frente Islámico, que agrupa a varias milicias radicales, del cuartel general del Consejo Militar Sirio (CMS), que se suman a otros sucesos en la misma dirección.
La comunidad intenacional no puede abandonar a Siria a su suerte, pero tampoco ayudar a un posible triunfo del islamismo radical en el país que, de instaurarse, no le iría a la zaga al régimen de Bashar-al Assad. La oposición moderada y que parece abogar por la democracia tiene que no dejarse pisar el terreno y dar garantías de hacia dónde se encaminan. Que no debe ser la posible implantación de una teocracia basada en la Sharia.