Apartheid españofóbico
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 13 de diciembre de 2013, 20:11h
El belén de España no resiste un caganer más. El pesebre nazionata huele a to lo nacío, como en el dormitorio de una casa non sancta.
Nada importa que se consuma o no la dichosa consulta referendaria de los cojones. El daño, hecho está, con el sólo hecho de anunciar que la intentona de golpe de estado tendrá lugar el 9 de noviembre de 2014.
La más lacerante de las segregaciones no es la racial, sino la mental, que perpetran quienes se prevalen de la debilidad neuronal del respetable para incorporar adeptos a su secta sectaria y dogmática. ¿Acaso existe mayor esclavitud que la ignorancia agropecuaria, gregaria, alienante y militante del vulgo rocinante?
Al tiempo, los afrikáneres de la caverna calatalonide acabarán sembrando de carteles la playa de la Barceloneta, como si fuera la de Durban, decretando la prohibición del baño a quienes no hayan suscrito el manifiesto de sumisión al credo de la nueva República Artúrica.
Como Mariano y Alfredo no se apliquen el cuento de la reforma constitucional de aquí a las próximas Generales, volvemos a la España de los cinco reinos de hace mil años. El artículo 155 se les está poniendo a huevo si tuvieran huevos, aunque no parece que la más aconsejable y cuerda sea una solución testicular.
En la caverna del stablishment político del Palau no cabe un cenutrio más. Simposio «España contra Cataluña» bajo el patrocinio de la Generalitat. La cosa tiene su guasa, teniendo en cuenta que somos los españoles quienes pagamos a escote palabra de honor la última verbena de incitación al odio contra nosotros mismos.
El comisario político es un tal Jaime Sobrequés, archiconocido en los ambientes provincianos porque viene ejerciendo de cortesano orgánico desde los tiempos del tardofranquismo, aunque justo es reconocerle la pericia con la que ha ido saltando de una carroza a otra, pues ya no le queda ningún partido político del arco catalanaoide donde militar.
Célebre es la anécdota que protagonizó cuando simultaneaba su poltrona en la ejecutiva nacional del PSC con su condición pelotera de directivo del Barça, donde babeaba allí por donde pasaba José Luis Núñez. El prenda llegó a exigir al PSOE que le retirase la militancia al árbitro canario Brito Arceo porque había pitado un penalti fuera del área contra los azulgrana en un partido contra el Sevilla.
¿Memorial de agravios? ¡Qué pena que los tanques de la Brunete sigan acumulando polvo y el Tercio de la Legión se pase el día con la cabra ensayando posturitas para el aciago día del desfile de la Victoria!
Dice Arturo Pérez-Reverte que «si hubiera más educación, habría menos independentismo». Y si hubiera menos predicador fundamentalista y menos cafre analfabeto, también.
Lo de Moncloa comienza a ser preocupante. Rajoy ha regresado de Johannesburgo repeinado y encantado de conocerse, después de coincidir con Obama en el gimnasio y de hacerse el loco mirando a la selva cuando se cruzó con la omnipresente Corinna que, abatido el elefante, ahora ejerce de dama de compañía de Charlenne de Mónaco, que uno de estos días se fuga nadando del Principado.
El funeral de Mandela ha sido lo más parecido un circo: una juerga de air forces ones, donde ha sido falso hasta el impostor que se encargaba de traducir al lenguaje de signos.
La única nota de color la ha puesto la primera dama Michelle, que agarró un antológico ataque de cuernos porque su señor marido, mano a mano con Cameron, se pusieron a coquetear, cada uno por un flanco, con la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, que está la moza de mayoría absoluta, o sea, más rica que un requesón ahumado de la isla de Fiona, donde se hizo cuentista Hans Christian Andersen, el del patito feo.
Conste que lo de pato torrentero no lo digo deliberadamente con segundas pensando en Cristóbal Montoro, que sigue en plan macarra, como una llama lanuda divisando el horizonte desde la cordillera de los Andes, tal cual si estuviera recién salido de una fiesta grunge en el polígono industrial de Alpedrete, villa famosa por sus canteras de donde se extrajo el granito para construir el Valle de los Caídos, el Escorial y el Palacio de Oriente.
El “efecto Mandela” ha hecho el último favor a la Humanidad: poner al descubierto a la marabunta de ignaros que pueblan la tierra.
El “tuit” de Susana Díaz («Gracias, Madiba»), tan lleno de familiaridad e intimismo, me ha llegado al corazón. Y el del padre de Lucas, o sea, Felipe Alcatraz, digo Alcaraz, invita al despiporre: «Gracias, Madiba, nos vemos».
Claro que de entre todos los tuites, me quedo con el de Javi Jiménez, el guardameta del Levante, que simplemente inspira compasión -¡Lástima de criatura!-, ya que confundió a Mandela con Morgan Freeman, que hace de Nelson en «Invictus»: «Lamento la irreparable pérdida del luchador Nelson Mandela, sin lugar a dudas uno de los más grandes actores que ha dado Hollywood».
Otro que se ha lucido ha sido el jugador del Real Madrid Jesé Rodríguez, perla emergente de la cantera blanca, que en lugar de mostrar sus condolencias a la familia del ex presidente sudafricano, le dio el pésame al mismo muerto.
Entretanto, se acumulan las peticiones de indulto sobre la mesa del Consejo de Ministros: la de Matas; la del “negro” que le escribía los discursos, un tal Alemany; la del Nido del cuco sevillista; y la del ex alcalde pepero de Torrevieja, Hernández Mateo, en la Playa de los Náufragos te veo.
Si el abajo firmante pudiera, también se independizaría de España, incluida Cataluña. Nada tengo contra el independentismo, pero sí contra el nazionalismo, fascismo unilateral.
Me pasa lo que a Marta Mangué, que no me veo en los JJOO de Río. Si acaso, de embajador de Johnie Walker.
A este cronista disidente no le interesa saber dónde esquían las celebrities; tampoco tiene ni idea de cuántos gorilas quedan en el Congo; lo que sí se atrevería a contar son los simios que hay en este puto país nuestro.
España: ¡que te den!
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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