www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Erdogan, Turquía y la UE

martes 31 de diciembre de 2013, 08:21h
Al primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, los escándalos de corrupción le pueden pasar factura. Hasta desde sus propias filas hay voces que le piden que asuma responsabilidades. Sin embargo, el autoritarismo de Erdogan le impide llevar a cabo autocrítica alguna, optando por desviar la atención con cortinas de humo. Así, al tiempo que tildaba a los que le acusan de “participantes en un complot”, afirmaba que el tiempo que lleva Turquía esperando para formar parte de la Unión Europea es “imperdonable”.

Ya en su momento, las autoridades turcas ya amenazaban con dejar en suspenso las relaciones de su país con la Unión Europea si Chipre asumía la presidencia rotatoria de la UE en 2012; algo que, como se pudo ver, quedó en una mera bravata. Si Erdogan quiere que su país forme parte de la UE, lo primero que debe hacer es enterarse de cómo funciona la institución a la que desea pertenecer. Hay 27 estados soberanos, con igualdad de derechos y obligaciones, entre las que figura la presidencia rotatoria cada seis meses. En esos estados, además, los escándalos de corrupción bien pueden inhabilitar para seguir gobernando –si así lo deciden sus propios Parlamentos, electorados o sus respectivas judicaturas- y ningún Ejecutivo de los 27 se inmiscuye en el poder Judicial con fines espurios, como pretende Erdogan.

Que Turquía no está de acuerdo, perfecto; nadie le obliga a que lo esté. Pero entonces que tampoco pretenda entrar en algo en lo que no cree y hacia lo que alberga una indisimulada hostilidad. Y de paso, que explique si el “modelo turco” que quiere imponer a los estados de la “primavera árabe” tiene como característica la brusquedad y la torpeza en las relaciones exteriores que tanto practica hacia Occidente. Especialmente, un discurso que pasa por flirtear peligrosamente con un mal llamado “islamismo moderado” -diametralmente opuesto a la idea de Atatürk- y en mantener una postura ciertamente beligerante en lo que se refiere a relaciones con países como Israel, Grecia o Chipre. No son, desde luego, las mejores credenciales para entrar en la UE. Tampoco lo son los escándalos de corrupción.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios