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2014: Ahora o nunca

miércoles 01 de enero de 2014, 19:45h
Según los científicos, el hombre, el homo sapiens, el eslabón perdido que todavía está sin descifrar, surgió hace 4 millones de años en el centro de África. También dicen los expertos, que los humanos actuales son una mezcla de cuatro tipos de “homo”: sapiens, neanderthales y otras dos especies todavía por bautizar que se mezclaron y tuvieron descendencia. No es verdad, pues, que el homo sapiens aniquilara a las otras especies. De hecho, en los últimos hallazgos antropológicos se ha descubierto que el ADN de los humanos de esa época portaban genes de las otras especies.”El origen de las especies” de Darwin, su teoría de la evolución, basada en la selección natural, pese a sus múltiples hallazgos, empieza a desmoronarse.

El hombre partió de África y se expandió por Oriente para luego llegar a Europa. Los cataclismos, las glaciaciones y la desertización no impidieron que el ser humano sobreviviera. La Tierra era una trampa mortal: volcanes incendiarios y corrosivos, gigantescos meteoritos que impactaban en la Tierra, produciendo sequías y ocultando el sol durante años, lo que destruía la vegetación y aniquilaba multitud de animales… Pero el hombre ya tenía inteligencia para sobrevivir a las catástrofes.

Después de tanto tiempo, el mundo se encuentra en un atolladero de ideologías, religiones, luchas por el poder, crisis existenciales, mafias…Tras tantos siglos, después de Hitler y su Holocausto, de Stalin y sus asesinatos en masa, de la bomba atómica, del colonialismo esclavista, el futuro de la Humanidad parece incierto.

La guerra fría, que parecía sepultada, resurge de sus cenizas. Rusia, China, India, Corea del Norte, Venezuela, Cuba y muchos otros países se disponen a arrasar con la cultura occidental, arropados por los asesinos islamistas radicales. Estados Unidos se tambalea ante el poderío económico de China. Europa no encuentra el camino para salir de la crisis. Y España es un puzle de autonomías, intereses fraudulentos y enfrentamientos políticos.

Comenzamos 2014 con optimismo, con ganas de salir del atolladero, con nuevas ínfulas. Pero el futuro parece más que incierto. La corrupción se extiende como la pólvora, la clase política sólo lucha por amarrar o recuperar el poder, los sindicatos trincan y destrozan el tejido social, las empresas se arrugan ante la crisis. Pero, eso sí, el Gobierno de Rajoy asegura que 2014 será el año de la recuperación.

Ojalá. Porque, en otro caso, España recibirá meteoritos explosivos, glaciaciones, desertificaciones, catástrofes de todo tipo, auspiciadas por el secesionismo catalán y vasco, por las tropelías del PSOE, por la apatía de Rajoy y por la corrupción sindical. Recemos para que 2014 no sea así. Recemos. Porque lo de “feliz año” es un cuento chino. O catalán.
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